jueves, 23 de julio de 2015

A Virna, de tu familia española

A los dos minutos del comienzo de "Mi familia italiana" (Cristina Comencini, 2015) el espectador a conectado hasta lo más profundo con este bellissimo cuento italiano que cala hasta lo la raíz, Comencini crea una comedia clásica que supera creces cualquier expectativa, no es un homenaje a los clásicos, es un clásico moderno con la espontaneidad de Dino Risi, la elegancia de Luchino Visconti, la profundidad que alcanzó Pasolini, el surrealismo tragicómico de Fellini, si es que tiene hasta el western de Leone, es una obra de arte. Todo encaja desde el primer momento, las distintas familias de un reconocido actor se reúnen para conmemorar el décimo aniversario de su fallecimiento, bajo la tutela de Marisa Paredes y Virna Lisi como geniales matriarcas (española e italiana) comienza a desarrollarse una odisea entre hermanas de padre ausente que brilla cómo gran figura, incluso sexual, entre sus propias hijas. Cada una de ellas vive su propio drama que Comencini en ningún momento nos muestra como tal, sabe conducir la película como desea en todo momento, y lo hace con maestría, rocía el drama de un humor negro mantenido por una música que Andrea Farri utiliza con delicadeza. Cristina Comencini nos enterneció y deslumbró con su versión del drama en "La bestia en el corazón" (2005), por la que obtuvo una nominación al Oscar, con "Mi familia italiana" nos muestra su mejor registró cómico, donde con el personaje de Saverio retrata su pequeña Italia, la versatilidad de Francesco Scianna interpretando al gran protagonista inexistente nos muestra un recorrido por sus épocas cinematográficas, en las que la directora plasma su divertida visión de las mismas. En ello de pudo asesorar la desaparecida Virna Lisi, cuyos ojos le llevaron a lo largo ancho de la industria, sin llegar a Suecia, como el protagonista, la película está dedicada a la actriz víctima del cáncer el pasado diciembre, sin duda no existe mejor obra para recordarla.


Marisa Paredes es la perfecta diva, la segunda mujer, junto a Virna compone una pareja sensacional entre comedia y cierto rencor que se disipa en el avance del film. Con un guión lleno de sorpresas los acontecimientos se van sucediendo, componiendo un pequeño puzzle que finalmente no forma la imagen de la caja. Candela Peña tiene un papel amable, simpático, y de un terrible sentimiento interior, que desemboca en una explosión brutal contra Jordi Mollà (perfecto seductor) que nos recuerda a la gran actriz, que ya formó una pareja complicada con Marisa en "Todo sobre mi madre" (Pedro Almodóvar, 1999), y que desde "Días contados" (Imano Uribe, 1994) nos ha ido sorprendido con personajes femeninos muy fuertes que han quedado para el recuerdo. El resto del reparto es sensacional, desde la joven Solveig de irresistible atractivo, a la neurótica Stephanie y la madura Susanna que mantienen una relación entre ellas de lucha constante, además de servirnos como diferenciación de las etapas cinematográficas de Saverio. Recupera esa coralidad propia de Fellini y Berlanga y la controla sin salirse de la línea, manteniendo el tono de comedia donde el suspense no puede ser predominante y por la tanto debe ir sucediéndose con la narración, véase así la historia de amor de Alfonso, o la aparición del misterioso Pedro del que todos deseamos conocer su historia. Logra esa igualdad en la relevancia de cada uno por lo que debe cuidar con esmero cada interpretación, solucionado desde la elección de los actores, Toni Bertorelli se introduce en la piel de Picci, el eterno amigo de infancia de Saverio, cuya fuerte personalidad nos introduce en la historia, un narrador presente en el reparto, otra genialidad de Comencini.


La teatralidad y escenografía que se emplea con el personaje de Ramona (Marisa Paredes) es fantástico, Cristina Comencini explora en la propia filmografía de la actriz y le da un tono almodovariano en el color y personalidad de su personaje, sobre todo en la escena en la que se enfrenta a la cama vacía donde falleció su eterno marido. La naturalidad de los diálogos que lleva a la realidad el film es todo un logro, cuando en el cine italiano siempre se han tratado los diálogos como un mal necesario para sacar adelante la historia, en "Mi familia italiana" es algo esencial, el tono inocente de Candela Peña aclarando que sé casó con su marido por que quería un chico guapo que enseñar a sus amigos está tan agradablemente trabajado, como los chismorreos de Virna y Marisa al descubrir el personaje de Pedro, fantástico. La aparición final de la quinta hija es quizás demasiado tardía, aunque lo cierto es que Nadeah (cantante australiana) llega arrasando con la comedia que le convierte en indudable hermana de sus hermanas, y con un número final que no aporta nada al nivel de la historia pero se muestra como una emotiva canción con la que terminar una de las mejores películas de las últimas décadas. Es un film redondo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario