martes, 20 de junio de 2017

Conversaciones de sobremesa

La televisión suena de fondo a todo volumen, la abuela está más divertida de lo normal y el mantel ha sido decorado con manchas de diferentes vinos, por encima de todo se escucha un murmullo general que trata de diseccionar los mayores problemas de nuestra sociedad, desde el destino de Cristiano Ronaldo a la llegada de Isabel Preysler desde Miami, sin olvidar algún tema político como puede ser el Congreso Federal del PSOE. Añadimos unos grados de propina, y ya tenemos la estampa que más se repetirá durante el verano, esas conversaciones de sobremesa. Diálogos que suelen desarrollarse en un tono cordial donde hasta el perro termina probando el vino, una imagen muy diferente de la que vemos en las redes y los llamados "trolls" que la habitan. ¿Cómo serían las conversaciones de sobremesa de estos seres inhumanos, faltos de toda corrección y siempre enmascarados tras perfiles spam? Siempre al día con la Guía de Difuntos Recientes y un diccionario de antónimos, pues parece imposible que se los ocurran palabras tan tétricas de primeras. Los comentarios de odio se han convertido en un mal difícil de controlar, cuando hablo de esto no me refiero a los chistes (de mayor o menor gusto) ni a los chascarrillos de humor negro que tanto nos pueden ayudar en momentos difíciles, hablo de comentarios inhumanos, llenos de odio y sangre plasmada en algoritmo cibernético. Saña injustificada ante la muerte de un diseñador gay (¿los de hay de otro tipo? Tampoco debería sorprendernos tanto) o de un matador de toros.


En internet, como en el cine, sufrimos un terrible analfabetismo. Nadie nos enseña a navegar por la nube, como nadie nos enseña a ver películas, y en ambos casos tenemos que lidiar con una serie de incultos que siempre estarán dispuestos a criticar. José Luis Garci fue uno de los primeros en defender el analfabetismo cinematográfico, sin embargo, seguimos sin desarrollar ningún medio para culturizar. Por lo que tampoco podemos quejarnos. Si hiciésemos un perfil psicológico es probable que todos aquellos que acuden en masa a películas como "La Momia" (Alex Kurtzman, 2017) o "Fast & Furious 8" (F. Gary Gray, 2017) son los mismos que de pronto sienten una cordialidad impresionante con los toros y demás animales que sufren sin consuelo. Ya se hizo un gran trabajo enseñándoles a leer y escribir, dando esto por sabido, y teniendo en cuenta que el audiovisual e internet es el futuro, el siguiente paso es educarnos en estos terrenos. Hasta entonces que tengan una morbosa lectura de tuits. 

martes, 13 de junio de 2017

Ministéricos perdidos

"El Ministerio del Tiempo" es la serie que mejor trata a sus seguidores y eso se nota, y se agradece. La nueva temporada ha comenzado con más referencias cinematográficas que nunca, sin perder sus historias —cada vez más rebuscadas, todo hay que decirlo— y sus pequeñas dosis de humor, marca de la casa. Hugo Silva se convierte así en el fichaje definitivo de la temporada tras la marcha de Rodolfo Sancho, su personaje supone un chute de nostalgia ochentera y conocimiento cinéfilo que completa un trío protagonista que hasta ahora parecía demasiado anclado en los fantasmas del personaje de Sancho. Cada capítulo supone un acercamiento más hacia un futuro televisivo que parecía existir solamente en la HBO, aunque ahora la serie cuente con el apoyo en la producción de Netflix, el desarrollo de la buena ficción en el sector privado parece un futuro irremediable que debemos asumir. Entre las novedades de la nueva temporada se verá una menor participación del personaje de Aura Garrido, pues durante la grabación estuvo completando sus estudios de interpretación en Estados Unidos, no sin cierta polémica hasta que ella misma la desmintió. La grandeza de la serie está en un sólido reparto que puede prescindir de sus protagonistas, con secundarios como Francesca Piñón o Cayetana Guillén Cuervo (que podrá escribir todo lo que quiera sobre "Los abandonos", pero si lo hiciera nunca se lo perdonaríamos), seguiremos siendo fieles ministéricos hasta el fin de sus días. Cabe destacar también la incorporación de Macarena García, juventud y frescura innecesaria pero bien acogida, todo parece plantear una buena cosecha. 


El primer capítulo de esta tercera temporada, "Con el tiempo en los talones", nos hace vislumbrar un equipo que sabe narrar y divertirse al mismo tiempo, no dejaron una sola película de la época dorada de Hitchcock sin referencia. El único vicio que rechina es su tendencia a los idiomas, no va a convertirse en una serie más internacional porque se escuche el alemán, el francés o el inglés en cada capítulo. Miren a los americanos que no dudan en hacer hablar un perfecto inglés a Goya ("Los fantasmas de Goya", Milos Forman, 2006) o incluso a "Manolete" (Menno Meyjes, 2008). El Ministerio del Tiempo se ha definido como una institución que sólo existe en España, por lo que encarguémonos de lo que nos incumbe, como en los primeros capítulos, naveguemos en nuestra fecunda y curiosa historia y dejémonos de conflictos europeos o americanos. Esta pequeña riña deviene del disfrute que aún así me proporciona la serie, encumbrada por el naturalismo del bajo presupuesto. "El Ministerio del Tiempo" no sería lo mismo con más dinero. La serie seguirá desarrollando el fenómeno fan que la mantiene con vida, con personajes como el de Lope de Vega (Víctor Clavijo) y directores invitados como el que dirige el capítulo de este jueves, Koldo Serra, quien volverá adentrarse en la historia de la literatura española, que resultan los episodios mejor acogidos de la serie. Recuerden a Cervantes, a Lope o incluso a Lorca, esta vez irán detrás de las leyendas de Bécquer, aunque con Pacino todo termine por parecerse siempre a un enredo. Se da así el dispara de salida para una temporada que emitirá la mayoría de sus episodios en pleno verano, apuesta arriesgada, pero ahí estaremos los ministéricos para secundarla. 

viernes, 9 de junio de 2017

Efeméride de lo perdido

El tiempo juega con nosotros a su antojo. Ya han pasado seis años desde el fallecimiento de Jorge y aún me cuesta escribir estas palabras. Los tabúes son habituales alrededor del óbito, una fiesta casi folclórica muy tradicional en nuestra ibérica península que estuvo presente desde el primer momento en la relación profesional de Jorge y su padre, Luis. Aún circula por la casa familiar de Somosaguas una carpeta en la que se puede leer: "Nacional 4. 1er guión Jorge y mío", proyecto truncado por la muerte de Luis Escobar que les llevaría a reescribir una segunda versión que comenzará con el entierro del Marqués de Leguineche. Probablemente rociado con el exquisito humor negro que Azcona y Berlanga, ahora también Jorge, solían dar a todo este tipo de convenciones donde Concha Velasco nunca falta. De esta manera surgirían dos artículos brillantes "Funeral berlanguiano" y "Esquelas", donde Jorge recreó desde una visión afinada y negrísima el transcurso de los hechos que acontecieron alrededor de la muerte de su padre, que al fin y al cabo no consistió en más que en narrar lo ocurrido. Digno heredero de Jorge Manrique y sus coplas, Jorge Berlanga Manrique rompió con todo tipo impedimentos sociales para regalarnos un periodismo sofisticado, de ese que sólo puede leerse con un Gyn-Tonic en la mano. Leerle y reelerle, ver sus guiones en pantalla tratando de adivinar cuáles son sus frases, descubrir sus artículos en la hemeroteca del ABC, todo forma parte de un ritual prácticamente diario que me acompañará siempre. Porque la grandeza del artista es que siempre prevalece, aunque sea en una de esas servilletas del Balmoral donde apuraba sus artículos.


Aquel 9 de junio volví del colegio antes de lo normal, cuando llegué a casa la cocina parecía la familia de Carlos IV pasada por las pinturas negras, ni siquiera la bisabuela, con su respectiva mancha, había querido perderse la estampa. La llegada del niño se tornó en sonrisas y en el grito de una abuela preocupada que aseguraba que el infante no había comido, lo que se solucionó con una bajada a "La Ancha" donde coincidimos con la condesa de Montarco. Una de esas grandes damas de la aristocracia española que no mucho antes había salido en la columna de Jorge, él proponía a "[...] Paloma Segrelles, Curri Valenzuela y la condesa de Montarco, para dar brillo, y ya tenemos el germen de un partido para regenerar España con mano fina y corazón de hierro". El Armando no fue más que el comienzo de un día que parecía escrito por Jorge, la elegancia que se desprendía de las hojas de los árboles se mezclaba con la espiga de las chaquetas de los ancianos transeúntes de Príncipe de Vergara, y con los finos ladridos del tuso de Tessa de Baviera. Esa misma tarde fui a casa de Paco Arango para ver "Maktub" en primicia, acababan de marcharse Goya Toledo y Penélope —según me dijeron— y aquel pequeño cine de cómodas butacas me sumergió en una simbiosis cinematográfica que nunca olvidaría. Por último cenamos en un rico italiano, todo parecía darse en torno a la comida, por no decir que en ese momento se habían puesto de moda las aplicaciones que engordaban y envejecían tu fotografía. Cuando volví a casa me dijeron que Jorge había muerto (de ahí mi contundencia en mi primer artículo en este blog: Muerte de Jorge Berlanga). Empezamos a ver "Vacaciones en Roma", vomité todo lo ingerido durante el día cual explosión fallera, y me quedé dormido sin darme cuenta de lo que había ocurrido. Solo grabando para esta efeméride de lo perdido, ¿o acaso las hay de otra cosa?

domingo, 4 de junio de 2017

Missing David Delfín

El fallecimiento de David Delfín es una de esas noticias amargas que se nos atragantan haciéndonos maldecir este mundo, como lo fue la muerte de Bimba Bosé, su musa y amiga, hace unos meses. Decir adiós a David Delfín supone la desaparición de una de las mentes más geniales de la moda española, creador obstinado, comenzó su carrera como diseñador en la Circuit de Barcelona, con su colección "Openin' Nite", que terminaría por presentarse con un vídeo oficial —de una cuidada estética, casi cinemaotgráfica— protagonizado por Antonia San Juan, Elena Anaya y Bimba. Una de sus colecciones más populares fue la presentada en la Mercedes-Benz Fashion Week con el nombre de "Missing" una vuelta a la infancia que destilaba un elegante estilo naíf, su inspiración en "Alicia en el país de las maravillas" (Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1951) triunfó entre reconocidos gendarmes de la moda internacional. Todo su proceso creativo, en 2013 presentó la exposición "Interiores" con sus diseños elaborados con la mano izquierda al más puro estilo Christy Brown, irradiaba un halo cinematográfico, al igual que Bimba, parecía estar fuera de este mundo. El pasado año fue reconocido con el Premio Nacional de la Moda, destinado a los más grandes, pues hasta el momento sólo se han hecho ocho entregas, en las que se ha premiado a inmensos nombres de nuestra moda como Pertegaz, Manolo Blahnik, Josep Font o Sybilla.

David Delfín (derecha) actor berlanguiano en "Todos a la cárcel"

Toda la fuerza de David Delfín vino acompañada de la entrega y compromiso de sus amigos, su mayor apoyo dentro y fuera de nuestras fronteras. Alaska, Rossy de Palma, Bibiana Fernández, Félix Sabroso (para quien diseñó los créditos iniciales de "La isla interior", 2009) o Laura Caballero (quien le invitaría a hacer un pequeño cameo en "La que se avecina" en el 2014) son algunos de los artistas que le han acompañado en su carrera, vistiéndose, desvistiéndose y dando a conocer unas de las firmas de moda más originales de los últimos años. Pero esta relación de David Delfín con el cine le viene de lejos, pues antes de que presentara su primera colección, o incluso de que se dedicara a pintar sobre uniformes militares, Delfín rompió los moldes del panorama berlanguiano con su papel en "Todos a la cárcel" (Luis García Berlanga, 1993), interpretando a un travesti que volvía loco al director de la Modelo de Valencia, el siempre genial Agustín González. Su papel marcaba un giro trascendental en la carrera del mítico director, era el primer guión escrito al limón con su hijo Jorge que rodaba, la vena fallera volvía más fuerte que nunca y daba vía libre a una nueva generación de creadores, tanto del cine como de la moda. Almodóvar rescató a David y a Bimba para un pequeño cameo en "Julieta" (Pedro Almodóvar, 2016), una de sus películas más delicadas y trascendentales, un gesto precioso que se presentaba cuando Julieta volvía a recobrar la esperanza de volver a ver a su hija. Puede que el adiós silencioso de Almodóvar a dos artistas planetarios. El brunch que el diseñador organizó hace unos meses en el Hotel Ritz sonaba a despedida, una marcha por todo lo alto, como todas las que llegan tras una lucha como la suya. Hoy echamos de menos al gran David Delfín. Missing him.

David Delfín (derecha) chico Almodóvar en "Julieta" 

viernes, 2 de junio de 2017

Ni una nota desafinada

Apenas tenía referencias de "La cantante calva" (Eugène Ionesco, estrenada en 1952) cuando entré para verla por primera vez en el solemne Teatro Español, tan solo una ligera idea del autor de "El rinoceronte" —obra que hace unos disfrutó de su puesta en escena en el María Guerrero— con su particular sentido del humor y su, ahora confirmada, gran capacidad para el dominio del absurdo. Mientras los espectadores estamos aún discutiendo con señoras miopes incapaces de leer correctamente el número de su butaca, el magnífico reparto que compone la obra se pasea gustosamente por el escenario, cubierto por un fino telón sobre el que se proyecta la Union Flag. En cuanto se levanta y se presenta la primera conversación, devastadora ironía sobre la rutina inglesa, las risas están servidas entre afilados comentarios provisto de unos actores gratamente dotados para la comedia, juegan con el lenguaje y la lengua con astucia y total libertad. Se van sucediendo hechos inverosímiles, la aparición de un bombero, una pareja de invitados algo superada por las circunstancias y una sirvienta algo histriónica que desentona en todo momento con la hora del té inglés, pero que termina por llevarse las risas más populares, esas que suenan forzadas y orgullosas de reírse porque han cogido el chiste. Hay quien tacharía la obra de surrealista, simplemente para intentar comprenderla, pero es aún más sencillo, es absurda, eficaz, un divertimento como los de antes, uno de los mejores caminos para devolver a la gente al teatro. "La cantante calva", con una duración de poco más de una hora, es una de esas obras llenas de frescura, humor y teatro, el de verdad, el exagerado y tratado para recitarse sobre las tablas.


Luis Luque presenta una puesta en escena sencilla, la grandeza de la obra está en sus palabras, la escenificación no es más que el lugar donde tienen que moverse unos personajes descabellados, totalmente en desorden con el especio-tiempo en el que vivimos. La pareja formada por Adriana Ozores y Joaquín Climent es una delicia, esa pose aristocrática, comentarios de altísima cuna que encuentra un segundo sentido más propio de la sirvienta, en especial Climent guarda para su papel gestos e ironías finísimas que van calando y formando un personaje realmente disparatado y genial. Carmen Ruiz y Fernando Tejero son, a lo sumo, un reflejo de ellos mismos, una versión más enérgica y dada a la comedia gestual y corporal, otro de los bienes teatrales que recupera la obra. Todo magníficamente expresado en la inversión de roles final. Los personajes de Helena Lanza y Javier Pereira son más populares, recreados en juegos de palabras facilones y otro tipo de hazañas que se definen perfectamente con el comentario de un niño que tenía delante: "¡Mira papá: tetas!". Hay que reconocer que tienen su público, y todos ellos forman una irracional gama de registros que repasan a cada uno de los asistentes, sin dejar a nadie insatisfecho. A todo esto, se preguntarán dónde está la cantante calva, pues como dice el texto de la obra: "¡Peinándose!". No se la pierdan, pueden disfrutar de ella en el Teatro Español hasta el 11 de Junio.

martes, 30 de mayo de 2017

5ª Muestra de Corto Social

La Plataforma del Voluntariado de España celebró la muestra de cortometrajes con un fin social uniendo así sensibilidad y compromiso con la calidad cinematográfica. Tuve la suerte de asistir a la proyección en la Sala Berlanga de los cinco cortos seleccionados para este evento, que presentó la actriz y directora Mabel Lozano, implicada en varios proyectos sociales y principal responsable del documental "Chicas nuevas 24 horas" (Mabel Lozano, 2015). Parece que a la gente le cuesta implicarse en estos propósitos sociales, actuamos con cierto rechazo por creernos lejos de esas situaciones, dejamos de reciclar porque creemos que no va a ninguna parte. Por ello el cine es uno de los mejores caminos para la concienciación colectiva, si Hitler y Kim Jon-il lo utilizaron para sus dictatoriales planes propagandísticos, por qué no vamos a hacerlo nosotros. Así pues, esta Muestra de Corto Social se consolida en su quinta edición llevando a gente a las salas de cine (ese lugar en peligro de extinción) y ofreciéndonos cinco obras delicadas y cuidadas, donde el aspecto social se abstrae del propio argumento, es decir, no se encamina directamente a ello. De forma colateral se refleja también así la buena salud del cortometraje español, festivales como el Jameson Notodofilmfest (que hoy ha dado la lista de cortos nominados) fomentan la producción, y otros como el recién terminado Festival de Cannes nos premian a la calidad, como ha ocurrido con el apetecible "Los desheredados" (Laura Ferrés, 2017).
Fotografiados por Leo Cobo en la 5ª Muestra de Corto Social

En un cortometraje todo sucede más rápido que en cualquier otro medio de expresión audiovisual, los sentimientos corren, las historias vuelan, los personajes se están despidiendo con su presentación, y pese a todo consiguen provocar grandes reacciones, algunas incluso difíciles de olvidar. "The app" (Julián Merino, 2016) fue el primero de los cortos proyectados, Carlos Areces se ve conducido a una dramática situación por una aplicación que toma las decisiones para la felicidad de su usuario, en la época en la que coches se despeñan por barrancos siguiendo el TomTom esto no es futuro, es presente. Un tema que ya exploró Dave Eggers en su novela "El círculo" (2013), con reciente adaptación cinemaotgráfica, y que nos lleva a mirar con otros ojos los anuncios de las famosas cookies. "Yerbabuena" (Estefanía Cortés, 2016) trabaja con una estética más discreta y hogareña frente al aspecto técnico e informático del anterior, Olivia Delcán e Ingrid Rubio resultan brillantes en sus papeles, asumiendo distintos roles que van in crescendo, mientras juegan con la mirada, siempre virgen, del espectador. "La llamada" (Alberto Rodríguez de la Fuente, 2016) brilla por volver a nuestra naturalismo, a esa madre, ese padre, esas albóndigas, todo teñido de un trabajado blanco y negro (no como el filtro de "The artist", Michel Hazanavicius, 2011), y esa Asturias que aflora en todos los detalles, desde el diálogo al cuadro con la iglesia de San Pedro. El romanticismo del cine se empaña en un metraje mucho más importante que el contenido, todo lo contrario a "Pequeños" (Román Reyes, 2016), el corto fugaz de esta edición, cuyo único defecto es no saber cómo se bañan realmente las señoras mayores. Para finalizar llegó "17 años juntos" (Javier Fesser, 2016), avalado por una larga carrera en el corto y una inmensa capacidad para crear personajes inolvidables en el largo, Fesser nos trajo la obra más cuidada de la tarde, una deliciosa reflexión sobre la frivolidad y la solidaridad (que en este caso van de la mano). Un genial final para una tarde que nos hizo soñar con volver a vernos un año más.

Junto a Alberto Rodríguez de la Fuente

lunes, 29 de mayo de 2017

Patricio llama a Gabriel


DE CHARLA CON EL ILUSTRÍSIMO SEÑOR…
DON GABRIEL AUGUSTO CHATEAUBRIAND (DUQUE DE SALMOREJO)


Intente telefonear para ir al canal
(PARA ESCUCHAR LA ENTREVISTA PINCHE AQUÍ)

Don Jaime de Mora y Aragón
Hoy en día da gusto encontrar una ocasión donde hacer buen uso del título de uno, las celebraciones de sociedad no son ni las migajas de lo que eran. Mientras los de siempre tratamos de sobrevivir de canapé en canapé, los nuevos “socialdemócratas” (comunistas con otro collar, que diría mi excelentísima abuela) se alían con los jóvenes herederos de los enriquecidos socialistas del pelotazo para pimplarse los Gyn-Tonics que nos corresponden por legitimidad. Como decía, el concepto del honor, la aristocracia y la licitud distan mucho de nuestro presente. Ese “savoir faire” que ya pronosticó aquel personaje interpretado por Rafael Alonso en “La escopeta nacional”–la mejor película sobre el fin de la memoria y las buenas formas– a quien Berlanga y Azcona bautizaron como Cerrillo. Los que empezaron riéndose del Marqués de Leguineche, creyendo que era fácil, comenzaron con la compra de títulos (hoy ya no sabe uno de quién fiarse) y terminaron por convertirnos a los auténticos aristócratas en parias. Grandes de España como Ágatha Ruiz de la Prada se escudan tras corazones, estrellas y demás estampados llamativos. El marqués de Griñón se ve obligado a inscribirse como pareja de hecho con su amante de turno para ser portada del “Hola” –¡válgame el cielo!– si hasta sacaron del armario a la Duquesa Roja. En una de mis últimas comidas con la condesa de Montarco comentamos que al final el título sólo iba a servirnos para ilustrar nuestra esquela, ¡cuánta razón tenías querida Charo! Claro que ahora, con eso de que la sociedad nos ve como piezas de museo (otra predicción berlanguiana) nos dedican una página de “obituarios” con la que nuestros vástagos se pueden ahorrar esos gastos póstumos que hasta resultan impropios de un título.

Por suerte, antes de que mi Marquesado de Carabás embellezca esas perniciosas páginas, he tenido la fortuna de encontrarme con un “camarada” (como dirían los rojos) de pasta de té. Descubrir los audios de “Gabriel llama a Cosme” en YouTube me abrió los ojos, alguien estaba dando luz a todos estos problemas que nos suceden a la gente bien en el día a día. Lo más probable es que nos hubiéramos conocido “en fiestas altísimas”, como él mismo recuerda, pero nuestra presentación oficial no ocurrió hasta hace unas pocas semanas. Nos citamos en el Embassy de Potosí y descubrimos que no es más que un “take away”, cuál sería mi sorpresa al encontrarme allí con Don Gabriel Augusto Chateaubriand, Duque de Salmorejo, un hombre de los de antes, dispuesto a poner voz a nuestra situación. Tal fue el mutuo asombro que nos decidimos por concederles la entrevista que se reproduce a continuación.

"Novio a la vista" (Luis García Berlanga, 1953)

Marqués de Carabás: Buenas tardes Gabriel, ante todo un placer conocerle…
Duque de Salmorejo: El placer es mío, pero antes de nada, trátame de “tú”, amigo, porque somos de la misma cuerda, de familia bien y es un placer tomarme esto contigo… que por cierto, no hemos podido ir a Embassy, cuéntalo en la entrevista, porque no hay sillas ni mesas, es un Embassy para llevar. Uno lo cierran y el otro lo hacen moderno…en fin, un horror.

M.C: Es terrible sí… oye, cuéntame en qué momento decides darnos voz con tus audios…
D.S: Hemos acabado en un bar que es un sitio de servilleta de papel de esta… [señalando en el servilletero] ¡Fíjate, con publicidad de TriNaranjus! ¡Un horror! Pero bueno, déjame que me centre en lo que me estabas preguntando… Yo soy amigo de Cosme de toda la vida antigua del colegio y de pronto, un día cualquiera, me llama un amigo: “Oye Gabriel, qué gracioso el mensaje que le has dejado a Cosme en el contestador” Le digo: “¿Perdona?” Claro, yo me quedé asombrado al ver que nuestras llamadas son públicas… Se conoce que Cosme, como es un golfo y se pasa el día con negocios de pacotilla, se cambió a una de esas compañías low cost y la gente oye nuestras llamadas. Yo no tenía ni idea, y de ahí se hicieron virales y se perdió la intimidad. ¿Qué te parece?

M.C: Me dejas a cuadros. Pero entonces, Cosme te responde también…
D.S: Bueno, Cosme me llama de higos a brevas, de cada diez llamadas que le hago yo, él me devuelve una, porque es un pájaro y se pasa el día por ahí de viaje. No tiene el concepto de la amistad de gente fina como nosotros Patricio.

M.C: ¿Y Dolo? ¿Qué opina de esta fama que has cogido con los chismes de Cosme?
D.S: ¡Uy, Dolo! No me hables. Llevo tres días sin verla, se ha apuntado a un curso de yoga intensivo con las amigas esas que tiene, que son todas unas arpías. [Toma un carácter sarcástico] Luego se va a un retiro que dice que es “espiritual”, de espiritual nada… Me la cruzo por el pasillo pero hacemos vida completamente distinta. Creo que tiene envidia de que se hayan hecho virales nuestras llamadas, porque ella siempre ha sido muy envidiosa, ¿sabes?

M.C: Yo quería comentarte, porque estuve el otro día en un concierto de “Taburete”, fui porque me invitaron, ya sabes que si no yo no me meto ni loco con tanta chusma… estaba lleno de todos los hijos de los socialistas del pelotazo, con el jersey cruzado, la camisa por fuera… ¿qué sabes de esta gente?
D.S: Como sabes tengo dos hijos, Bosco y Pelayo, y ya por Navidad me han pedido que les regale una flauta y una guitarra. Estoy asustadísimo de que me monten un grupo de Rock and Roll o peor, de electrolatino con las mulatas refrotándose ahí en el videoclip… Porque ya sabes que yo le doy a la pieza clásica, pero no sé quiénes son los “tampurete” estos, aunque estoy encantado de ir a un concierto… ¡Eso sí! Siempre que sea de gente fina y de aristocracia como nosotros. ¡Avísame!

M.C: Es verdad, que pudimos disfrutar de su pieza “¿Cosme? Soy Gabriel”. ¿De dónde le vino este gusto, por otra parte tan popular, por la rumbita y la canción?
D.S: Fíjate, toda la vida mi abuela y tía Fifí montaron cantatas en casa, eran reuniones aristocráticas de gente altísima con dotes artísticas. Ellas hacían rancheras… cosas finas, y yo desde pequeño tuve una vena folklórica. Claro, imagínate, en casa teníamos clase de música, clase de guitarra… Y un oído fino y formado como el mío, que ha estado tanto en pieza clásica y en ópera como en orquesta… Me junté un día con unos amigos, y tengo que decir que es verdad que unas copitas ayudan a salir al escenario, y estaba hecho. Ya cuando se hicieron famosas las llamadas de “Gabriel llama a Cosme”, me lancé con la rumbita, luego hice el villancico electoral… y lo que vendrá, Patricio, y lo que vendrá. (Pinche para oír la canción)

M.C: Ya que decías que estábamos en este sitio cerca de Embassy, que por lo menos se nota que estamos cerca… Primero Príncipe de Viana, Balmoral y ahora Embassy. ¿Cómo va a acabar esto?
D.S: No lo sé… Estoy horrorizado… Fíjate que tenemos un localcito monísimo, que no sé si tendrá licencia comercial (porque ya sabes que de esto se ocupa la gestoría de papá), en Barrio Salamanca, y ya me han dicho amigos que monte algo. Si me decidiera, sólo hay un nombre que le podría poner a mi bar: “Los de toda la vida”, como ya llamé a mi partido político, que no triunfó… una lástima porque hubiéramos sido magníficos. Yo creo que desde que se ha metido el populacho en esto del poder, el de la coleta, la Carmena… todos estos que ya no sé ni como llamarlos, nos están cerrando los lugares de alcurnia y de finura de toda la vida. Qué te voy a decir, estoy preocupadísimo.


M.C: Ese partido tuyo sería por fin al menos de derechas en condiciones, o al menos de gente de título… Porque iba bajando el otro día por Alberto Aguilera (en taxi, no te confundas) y me encontré a la Cifuentes… ¡con unas pintas que ríete tú de Carmena!
D.S: Mira Patricio, yo con la política española cada día me sorprendo más… Te hablo de lo que he mamado en casa: soy una persona que ha nacido en buena familia, con fincas, con servicio… y cosas de ir por la calle y ver a la gente con chancla, con el movimiento 15M y cosas raras… La verdad qué no sé qué problema hay, lo que hay que hacer es trabajar, estar en el candelero y que España salga de esta crisis que nos metió Zapatero y no nos saca nadie. La verdad, que yo lo veo todo fatal, el que no ha metido la mano en la caja, la ha metido en otro lado… En fin, chico, si me hubieran dejado con mi partido esto iría mucho mejor.

M.C: Claro, porque tú… ¿en qué trabajas?
D.S: ¿Qué en qué trabajo? Qué curioso oye... Es una pregunta que viniendo de ti la entiendo y no me importa contestarte, hay veces que en círculos me la hacen un poco para importunarme, pero no lo consiguen… Yo soy Terrateniente, qué chollo, dirás tú… Pues mira, trabajo bastante porque estoy todo el día en la gestoría firmando temas de tierras… Quedamos pocos, estamos todo el día ocupados con las monterías, las fincas y temas nobiliarios, que te reirás pero llevan muchísimo trabajo social y de relación aristocrática. Y luego, desde que el servicio libra tantos días los fines de semana, hago mucho de padre con los granujillas, Bosco y Pelayo. En resumen, soy terrateniente, noble por supuestísimo y padre de familia, que es mi labor más “progre” por así decirlo.

M.C: Te entiendo perfectamente… Una de las preocupaciones que tenemos es cómo va a terminar todo esto de la aristocracia… Ya el anarquista aquel de Berlanga hizo “Patrimonio Nacional” poniéndonos como piezas de museo…
D.S: La conozco amigo, la conozco. Reconozco que me ha llamado la gestoría alguna vez, por todo esto de renovar los títulos y alguna cosa rara… y te digo que aunque un día me quiten el ducado yo siempre seré Duque a ojos de mis círculos y amistades íntimas.


M.C: [Salto horrorizado por la noticia] ¡Cómo te van a quitar el ducado!
D.S: [Todavía nervioso] No lo sé, no lo sé pero me preocupa que me lo quiten, como a ti y de verdad, como pase algo de esto pienso poner una denuncia o algo a la Policía Nacional porque eso es un hurto flagrante y un atentado al honor y la intimidad de las personas, como el día que tuve que dar mi segundo apellido para hacerme el dichoso DNI… Dolo, que me mete en cada lío. (Pinche para oír la historia)

M.C: Bueno, estuve el otro día en el funeral de mi tía, la turquesa de la Rochelambert…ya sabes que patrocinó todo un barrio en Sevilla.

D.S: De altísima cuna, siempre se van las mejores…No pude ir porque estaba en Gales en una cacería del zorro, que ya quedan pocas. Era íntima de mamá, pescaban salmones en Noruega juntas. Oye, cómo nos trataba en la feria de Sevilla… ¡qué gozada! Tenía quince casetas, y nos daba platos de Jabugo… pero de los que pesan, no de esos con laminitas para adornar el plato. (Pinche para oír la historia)

M.C: Andaba Espe por allí, me comentó que iba a dimitir, y luego fue y dimitió… Mataron a Rita, porque la mataron, ahora Espe sale con estas, la duquesa de Alba hace unos años, la Chacón para meter a un socialistas y que no sospechemos, pero esto es un complot.
D.S: Mira, al final la gente se aprovecha de la gente buena y de la gente fina. Entonces, lo que te decía amigo, hay muchos que por llevarse unos euros a la tumba, se ciegan y la ambición, les pierde… y queda gente finísima y honradísima, que al final sale escaldada. Yo ahora tengo miedo de que mis sueños con la Carmena terminen por hacerse realidad… (Pinche para oír la historia)
Te voy a decir una cosa, yo creo que terminaríamos haciéndonos amigos, Carmena y yo, porque ella al final no es mala, lo que pasa es que ha tenido esta aventurilla en el ayuntamiento e improvisa mucho… Que si recoger las basuras del botellón, que si prohibir circular a los coches avisando la noche antes… claro, en un ayuntamiento como el de Madrid se pone a improvisar todo lo que quieras… ¿A ti qué te parece?

M.C: A mí la señora Carmena me parece una viejecita adorable, y creo que lo mejor que le puede pasar es, como a Tierno-Galván, morir en el cargo, que sería lo más honroso… Hombre, no creo que la llevasen en coche de caballos como a aquel, pero en un Ford Fiesta seguro. Recuerda que es esta gente la que está detrás de la desaparición del billete de 500 euros.
D.S: Algo he oído, aunque si te soy sincero, a mi eso no me afecta mucho, porque yo no manejo dinero con las manos… En Mallorca me fían y luego va el servicio a pagar la cuenta a final de mes, como toda la vida.

M.C: Cuéntame Gabriel, ¿qué es lo más surrealista que te ha podido pasar?
D.S: Pues chico, ya se lo conté a Cosme, y se ha enterado un montón de gente, el famoso día que fui a hacerme el DNI fue dantesco, que “no se podían inscribir títulos nobiliarios”… Ahora que hace calor, me acuerdo de la aventurilla del día que fuimos a Aquopolis... (Pinche para oír la historia)
Pero a mi es que me pasan cosas todos los días…

M.C: ¿Cómo es tú relación con la monarquía y con la Familia Real?
D.S: Pues mira, magnífica. Creo que hemos tenido una tremenda suerte con los reyes, y tenemos ahora un rey, Don Felipe, que me parece un fenómeno. No sé si has leído las encuestas que dicen que ahora el español medio confía mucho más en la monarquía que hace unos años.

El elenco de "Arriba y abajo" (Jean Marsh y Eileen Atkins, 1971-1975)

M.C: No me extrañaría nada, porque esta gente es muy de encuestas. Como esa que hicieron los periódicos ingleses de Gibraltar, para ti, ¿a quién pertenece el peñón?
D.S: He estado muchas veces porque lo que es la roca era de una tía mía, pero se conoce que en la guerra de Gibraltar, no sé cómo lo hicieron, pero perdieron… ¡Un horror! Yo he pasado allí veranos alimentando a los monos, cuando eran pequeños, ahora creo que son peligrosísimos, si te oyen hablar español se tiran a morderte la mano. Se pongan como se pongan, eso tiene que ser español.

M.C: Lo mismo viene por aquí la moda de los nombres de Jonathan, Jennifer, etcétera para niños españoles.
D.S: Yo la verdad, estos nombres me parecen bien para gente inglesa y americana porque son nombres propios de allí. Lo que no entiendo es la moda que hubo, yo creo que fue culpa de Kevin Costner, de ponerle a los españoles nombres de estos. Tú figúrate que un inglés se llamase Paco o Alfonso McCarthy… Chico, con los nombres tan bonitos que tenemos en castellano… Tú fíjate, Godofredo, Bosco, Pelayo, Gabriel… Tenemos nombres magníficos por lo que no hace falta irnos a experimentos que quedan muy horteras, a la postre.

M.C: No te has traído a Klaus, pero ¿eres de los que recoge las cacas?
D.S: Lo tengo en casa malito, está resfriado. Sabes que está el tiempo loco, por eso me he venido con esta chaqueta finísima de lino, dilo en la entrevista… Por eso estoy un poco tristón, si me lo notas… Con lo de las cacas me tocas un tema sensible, si me está mirando la gente sí… o por lo menos hago el amago, sino la dejo ahí porque las cacas de Klaus son el mejor abono para el Retiro, ten en cuenta que son cacas de alcurnia porque es nieto de Lassie. (Pinche para oír la historia)

M.C: Completamente de acuerdo, yo no entiendo esas posturas de los verdes por andar detrás de causas perdidas…
D.S: Creo que hay bastante gente aburrida. Acabo de estar en una cacería altísima , con mi amigo Godofredo Torcaz, Conde de Picapleito, cazando muflones y de pronto me aparecieron unos señores con banderas, pensé que era un muflón porque iba sin las gafas, y casi le tiro a uno de ellos… Y eran los de Greenpeace, que no se podían  matar muflones… Porque yo al final me hago amigo de todo el mundo y les invitamos a una migas, pero casi nos arruinan la cacería.

M.C: Yo no sé si tienes el mismo problema… Yo que soy de veranear en San Sebastián…
D.S: ¡Oh, qué gozada!

M.C: Sí, pero la cantidad de extranjeros que empieza a haber en estas ciudades…
D.S: Ahí te tengo que decir que últimamente que se ve con las tiendas de los chinos, yo cuando voy a buscar una mercería española no encuentro… Han proliferado estas tiendas, bazares, de una forma horrorosa. Tienes toda la razón, cada vez es más difícil encontrar un castellano puro. Desde que se abrieron las fronteras, que no fue si fue ya en la época de Aznar o de González, no hay gente fina española de padre y madre.

M.C: Claro, a mí desde pequeñito me habían hablado, en el norte, de la marea negra y oye, no la había visto hasta hace unos años… ¿Crees que nos vino bien eso de entrar en la U.E. o vale más marcharnos como los ingleses?
D.S: Yo me llevo con toda la aristocracia europea fenomenal, porque ten en cuenta que tía Fifí tiene castillo cerca del Loira y toda mi familia ha tenido mucha relación desde los zares de Rusia. Los ingleses yo creo que se han equivocado, ellos se creen la bomba, y tienen muchas cosas buenas como el té que me estoy tomando ahora mismo [clava bien la taza en la mesa], pero de ahí a irse de la Unión Europea, no creo que haga falta exagerar tanto…

Amor entre criados en "Lo que queda del día" (James Ivory, 1993)

M.C: Yo veraneo en San Sebastián, alquilamos château en el sur de Francia… No sé si estás muy atento a la actualidad de allí…
D.S: Si te digo la verdad no estoy muy puesto, desde los atentados esos horribles que hubo estoy intentando evitar París.

M.C: Yo al revés, ya sabes que la aristocracia estamos de capa caída y cualquier cosa que rebaje los precios de estancia me viene bien… Estoy pendiente de que me pongan uno en Nueva York…¿Qué te parece Trump?
D.S: A mí lo de los precios de vuelos no me preocupa, porque me lo lleva todo la gestoría, además el dinero, como es de Dolo…
Trump me parece gracioso pero peligroso, fíjate qué pelo lleva, parece la oveja Dolly pero es un poco temerario e impredecible. De este solo me habla Cosme, porque tiene negocios allí con mexicanos y si levantan el muro, van a tener que pasarse la mercancía con catapultas. (Pinche para oír la historia)

M.C: Ah… porque Dolo es también de buena familia.
D.S: Entre tú y yo, y qué no me oiga… Esto no lo publiques, pero yo me casé con Dolo un poco por patrimonio, aunque hubo que renunciar a estirpe. Esto te lo estoy confesando a ti que me estás cayendo bien, pero ella no lo debe saber nunca. No es de tan buena familia como yo, pero taco gordo tiene un rato.

Celia Imrie en "La niñera mágica" (Kirk Jones, 2006)

M.C: Si por algo se conoce al Marquesado de Carabás es por su discreción… Todo esto viene de la moral del esclavo de Nietzsche, los burgueses que treparon, ponían el dinero y la nobleza el título… No te avergüences…
D.S: Absolutamente amigo… Creo que tanto tú como yo tenemos un ojo entrenado para eso, y cuando pasas veladas en Embassy, qué en paz descanse, o en algún otro salón de té fino y ves a una señora que es de buena familia y a otra que lo intenta ser… se las ve a la legua. En el detalle, el zapato, en la forma de expresarse… el tipo de arruga que se nota si es de salón o de campo.

M.C: ¿Desde cuándo se conocen Gabriel y Cosme?
D.S: Compañeros de colegio, me copiaba todos los exámenes, ha sido un golfo toda la vida… En mi época había dos o tres colegios finos para ir, y no sé porqué fue Cosme, pero yo fui porque era el colegio que a mamá más le gustaba…y claro, los directores de entonces se mataban porque los nobles estudiáramos allí, ahora todo es distinto.

M.C: Yo que me declaro gran partícipe de nuestra monarquía, y me llevo fenomenal con el rey, tanto con el actual como con el emérito… No puede ser lo de los catalanes.
D.S: ¡Uy, qué horror! Si vieras lo harto que acabé de Artur Mas. Menos mal que ya no le tengo que ver la cara, aunque el que le ha sustituido tampoco se queda corto. Cuando voy por ahí, a la Costa Brava, la mayoría de mis amigos no se quieren independizar… Deben de ser cuatro o cinco gatos que hacen mucho ruido pero creo que esto no va a ningún lado, así que puedes estar tranquilo, Patricio.

Geoffrey Rush en "El discurso del rey" (Tom Hooper, 2010)

M.C: Tienes razón, siempre se dan las manos y hacen unas colas que nunca llegan a ninguna parte… Bueno Gabriel, no te quito mas tiempo que estarás liadísimo, pero antes de nada, una pregunta urgente, ¿tú cómo haces para encontrar una sastrería buena por aquí?
D.S: Mira eso se lo tengo que agradecer a papá. Mi padre fue un visionario toda la vida, y antes de que desaparecieran las sastrerías le hizo una oferta a nuestro sastre, a Damián, que no pudo rechazar… y le tenemos en nómina. El pobre hay semanas, que las pasa viendo la tele en el office con el chofer que es un caradura, pero siempre que le necesitamos, ahí está.

Nos despedíamos así aquella fantástica tarde con olor a sándwich de pollo y a otra época que siempre fue mejor. Seguimos en contacto y descubro gustos comunes, como nuestro amor por la ya desaparecida publicación de “La moda de España”, me dice que le encanta “revisar todas las revistas antiguas”. Hablamos también de nuestra pasión por “Downton Abbey”, de la que llegamos al acuerdo de que sólo pueden hacerla los ingleses, qué alcurnia implícita llevan. Recientemente me habla de su nueva faceta amenizando fiestas, de amigos que le piden que les grabe audios para las fiestas de sus hijos. Por lo que les invito a todos ustedes a que tengan su propio audio personalizado enviando sus señas al siguiente mail: "gabrielllamaacosme@gmail.com". Me quedo pues guardando mi preciado título, y buscando el momento de lucirlo como en esta amena velada. Espero que hayan disfrutado dándose una vuelta por la alta alcurnia, pues esto será lo más cerca que muchos de ustedes podrán estar de ella. Saludos varios.

Patricio Alvargonzález Royo-Villanova, Marqués de Carabás.

Maggie Smith y Shirley MacLaine en "Downton Abbey"