domingo, 4 de octubre de 2015

"El día de la bestia" (1995)

Las películas de Álex de la Iglesia suelen contar con su propio tema musical con letra incluido, todo aquello que sume a la producción y que cree un mundo paralelo lo más cercano a la realidad convierte el film en realidad, Def Con Dos hizo un trabajo fantástico con el tema principal de "Acción Mutante", que rezaba algo así como "mens sana in cordero tullido", con "El día de la bestia" siguen un tono salvaje, aunque con cierto aire noir y melodías de misterio clásicas que la convierten en un tema que suena más allá de en unos títulos de crédito. "El día de la bestia" cuenta también con una versión de Extremoduro con Albert Pla, que confirma esta creación d un mundo paralelo que habita en el Madrid de José Mari y Ángel Berriatúa. Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría idearon un guión sencillamente bestial, con apenas fisuras, y cuya historia principal se abastece de todo detalle que la rodea, la creación de un programa de televisión donde se exorciza niños, un grupo de música heavy, libros, una profecía del diablo que nunca antes nos habíamos imaginado, o la improvisada recreación de un "Belén" casposo bajo la puerta de Europa, es toda una hazaña que sólo logra esta cinta. Con "Acción Mutante" se había abierto un nuevo género en España, y que sencillamente sólo ha sabido utilizar su creador como es lógico, en 1995 la excesiva utilización de efectos especiales no era aplaudida por los productores, y el guión de "El día de la bestia" se podría leer con cifras que superaban los 300 millones de pesetas, así pues Pedro Almodóvar rechazó el proyecto, alegando como excusa que él no quería tocar los temas del "diablo". Andrés Vicente Gómez, padre putativo de la gran mayoría del cine de Fernando Trueba, Bigas Luna o Vicente Aranda, y que incluso había producido un documental de Orson Welles, posó su mirada sobre el joven director vasco, que conociéndole sabía perfectamente el proyecto que tenía entre sus manos.


Así pues, el mismo año que Pedro Almodóvar continuaba con su retrato intimista de los sentimientos de la mujer en "La flor de mi secreto" (1995), Álex de la Iglesia rompía la taquilla y la crítica con "una comedia de acción satánica", que impidió el Goya a la Mejor Dirección para Almodóvar, levantándose así el director vasco con su primer y hasta ahora único cabezón. La película se hizo con cinco premios más (Mejor Dirección Artística, Mejor Maquillaje y Peluquería, Mejor Sonido, Mejores Efectos Especiales y Mejor Actor Revelación), entre los que destaca este último para Santiago Segura, un joven amante de la elegancia clásica de Hollywood y al que le costó convertirse en José Mari, papel rechazado por Javier Bardem. Jorge Perugorría había sido el elegido para el papel del doctor Cavan, finalmente interpretado por un italianísimo Armando De Razza, cuyo marcado acento aporta más autenticidad y fuerza al personaje, sobre todo en los momentos de máxima exaltación. Álex Angulo se enfrenta al papel protagonista, un cura que busca la salvación a través del mal, si hay un mimo se le empuja por la boca del metro, se termina con la vida de un hombre que está siendo salvado de las llamas, y se mortifica apagando unos cigarrillos, que nunca antes había fumado, en sus pies. Ataviado con la sotana, la txapela y una escopeta nos descubre un Madrid que pocos habíamos descubierto, unas casas sostenidas con vigas, un vertedero bajo las torres Kio, cada diálogo de la película está cuidado al detalle, no tiene desperdicio, muestra ambición y una terrible originalidad que se desborda en cada escena ocupada por Angulo.


Terele Pávez es una actriz gloriosa, y de increíble fuerza interpretativa, Álex de la Iglesia rescata a la actriz de un olvido que no había sido solventado ni con la Régula de "Los santos inocentes" (Mario Camus, 1984). Este es el comienzo de una fantástica relación entre los dos bilbaínos que se han reunido, artísticamente, hasta en ocho ocasiones para dar vida a alguno de los papeles más relevantes del cine moderno español. Uno intenta no caer en lo obvio cuando se le pregunta por su director favorito, no cabe duda que en el ámbito técnico-artístico el genio es Buñuel, con su enorme capacidad para unir sus más terribles obsesiones en un sólo plano que muchos consideraríamos de imposible, la influencia del aragonés en Álex de la Iglesia es muy profunda en esta película, desde el aspecto religioso y la mirada misma hacia la religión católica, hasta su particular visión de la descomposición social que el mismo Buñuel poetizaba en "El ángel exterminador" (1962) o incluso "Simón del desierto" (1965). Todo ello da a luz a "El día de la bestia", que como en "Mirindas Asesinas", sorprende por el increíble razonamiento que va más allá de la cordura, si toda la humanidad cree que el Hijo de Dios nació un 25 de diciembre, creando para esa época una revolución comercial, ¿qué día nacerá el anticristo? Tras dos obras de culto, siendo la última un enorme taquillazo, faltaba su llegada al cine internacional, y Álex de la Iglesia tenía decidida una historia basada en un libro, y su deseo cumplido de trabajar con Bardem...

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