jueves, 4 de febrero de 2016

"The Revenant", la fuerza de un actor

Resulta increíble que este film haya compartido fecha de estreno en Estados Unidos con "The Hateful Eight" (Quentin Tarantino, 2015), dos westerns no muy alejados en el tiempo donde la venganza y el rescate son el móvil de la acción. Ambos paisajes nevados y atípicos en su realización, pero a su vez a kilómetros de distancia. Alejandro González Iñárritu ya ha manifestado en su obra cinematográfica un cierto halago hacia el cine de Tarantino, desde aquella genial ópera prima "Amores perros" (2000), los auténticos relatos salvajes del cine mexicano. Hoy coinciden en cartelera con dos westerns, distanciados, pero unidos en sencillos planos como el de Leonardo DiCaprio saboreando la nieve al igual que Jennifer Jason Leigh, llevados también por un importante deterioro físico. "The Revenant" (titulada en castellano como "El renacido") tiene un carácter épico que el octavo film de Tarantino deja de lado para ahondar en un magnífico guión. El film de Iñárritu se centra en su personaje, entendido como una unión entre lo divino y humano, un superhombre curtido en tierra salvaje y superviviente de una impactante guerra con un oso salvaje, que ahora se enfrenta al mayor de sus enemigos: su propia gente. Unos repulsivos taxidermistas capaces de cualquier cosa por unas cuantas monedas, sin duda una premisa que permite explorar hasta el último rincón las cualidades interpretativas de DiCaprio, tal vez demasiado visible en los aspectos que interesan a la Academia para recoja el esperado Oscar. En todo el film existe un trabajo espectacular, glorioso en la gélida fotografía y acompasado en una dirección amable con DiCaprio que crece como lo va haciendo el personaje, sensacional el aspecto técnico e interpretativo.


Para compartir ciertas casualidades con el segundo western de Tarantino, se ve más cercana a "Kill Bill" (2003-2004), pues más que un western, "The Revenant", se trata de una historia de venganza situada en el viejo y helador oeste. La fuerza que suma un sublime DiCaprio dota al film de dos claras partes diferenciadas, la muerte de un hombre herido y la resurrección frente a la explosiva vena paternal. Una hazaña bíblica que va sumando gestas hasta derivar a un inevitable y previsible final, que por otra parte no puede terminar de otra manera. Muy bien aprovechado el éxito que le propinó "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)" (Alejandro G. Iñárritu, 2013), su director firma un elegante trabajo que brinda la mejor de las oportunidades a su protagonista, pero falto de la abusiva (y por ello magnífica) personalidad del director. Por otro lado muestra elegantes guiños a reconocidos títulos del género como "Las aventuras de Jeremiah Johnson" (Sydney Pollack, 1972) o "El hombre de una tierra salvaje" (Richard C. Sarafian, 1971), también basada en la apasionante historia del trampero estadounidense, Hugh Glass, superviviente a un ataque de oso. Resulta inevitable rememorar fotogramas durante su visionado, o identificar al gran cine dorado en sus escuetos diálogos. Arrastrando una confusa trama secundaria donde conviven los americanos, franceses, ingleses y nativos en una guerra constante, probablemente el mismo enredo que tendrían ellos mismos al identificarse a millas de distancia, "To shoot or not to shoot?". Pese a todo se trata de un gran film, algo pesado pero esperemos que ligero en el paso del siempre genial Iñárritu por la Meca del cine. Una delicada pieza visual que clama por un clímax algo más elevado.

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