domingo, 23 de julio de 2017

Neorrealismo rumano

Puede que el título no sea el más adecuado para describir "Sieranevada" (Cristi Puiu, 2017), después de todo la palabra "neorrealismo" está ligada a una exquisita corriente cinematográfica. El problema está en que es el adjetivo que debería ponerle, después de todo muestra una reunión familiar a cuenta de la muerte de alguien (he sido incapaz de enterarme de quién era el pobre Emil) para, a través de ello, despedazar la tradición, cultura, comportamiento y sistema de un país, Rumanía. Ese es uno de los primeros problemas de este film, la descontextualización que vivimos con todos los personajes y gran parte de las conversaciones —ninguna me interesa ni lo más mínimo— desde la abuela (no sé si es la abuela, tampoco me he enterado) hasta el Pope, nada llama la intención, todo aburre. Me considero afortunado de pertenecer a mi familia, más ahora que he visto como parecen ser las "familias normales". En estos momentos estoy escuchando rumano en una sala oscura, "Sieranevada" sigue proyectándose, después de dos horas he decidido aprovechar el tiempo y ponerme a escribir la crítica. Me distraigo mínimamente, han traído otro plato a la mesa, la casa sigue congestionada, ni la comida me apetece. Sigo escribiendo. El personaje que yo llamo abuela —esa anciana vestida con un llamativo sombrero blanco— acaba de decir "no me he enterado de nada" ante una larga charla del Pope. No encuentro mejor descripción para esta película. En cuanto he visto el primer plano —llano, quieto, paralizado— he visto qué tipo de película era, no me importa pero me agobio porque he traído a mi abuela. Mi abuela se ha ido. Me he quedado solo con cuatro "intelectuales", me río de la situación. "¡Qué ironía tiene este chico! ¡Qué cinéfilo!", habrán pensado los presentes. Atención, después de dos horas la abuela se ha quitado el sombrero, creo que se lo han manchado, no me he enterado bien. El hecho de que no pusiesen ni un anuncio al comienzo de la proyección debía haberme advertido de lo que me esperaba. 


¡Qué hago aquí, si yo quería ver "Dunkerque" (Christopher Nolan, 2017)! Estaban esperando al Pope para comer y todavía no le he visto probar bocado. Ha entrado uno nuevo —con look a lo Espartaco Santoni— habla de una cuñada, ¿cuñada de quién? En este punto me pregunto si los subtítulos están diciendo lo mismo que dicen ellos. Sí, acabo de leer "manipulado" y he oído "manipulato", las lenguas romances, es lo que tiene. Después de ver "Toni Erdmann" (Maren Ade, 2016) creí haber aprendido la lección sobre la comedia Europea, este año ya me he pasado más de seis horas en Rumanía, pero recordaba algunas críticas en las que se hablaba de una "comedia berlanguiana". ¡Cómo me la iba a perder! Me gustan las revistas de cine, son bonitas, nostálgicas, casi una rutina "vintage" de nuestro tiempo, el único problema son las críticas, cada vez las considero más innecesarias. Mierda, se han reído en el cine y estaba escribiendo, ya me he perdido otra genialidad. Parece que no estoy tan solo, acaba de bostezar el "intelectual" de mi derecha, te he pillado, eres de los míos. Ya ha llegado la nota de comedia sexual. ¡Qué vergüenza! Menos mal que se ha ido mi abuela. Con todo esto se ha reído el "intelectual" de mi derecha, traidor. Pienso en la mujer rumana que pide en el puente, por lo menos a ella no le hacen falta estos insufribles subtítulos. Por lo menos en el film de Maren Ade había una estética, exteriores. Empiezo a creer que estoy encerrado para siempre en este cine, todo en la película es decadente, en esa casa. El médico me dijo que no era claustrofóbico, que sólo había tenido un ataque de ansiedad. Mentira, esto es claustrofóbico, me estoy agobiando, quiero salir de esta casa. ¿O me está dando otro ataque de ansiedad? Acaban de salir, parece que se van —creo— justo cuando lo necesitaba. El film triunfó por su paso en Cannes, me extraña, con lo estirados y elegantes que parecen paseando por la Croisette. En el aparcamiento ha habido pelea, qué iluso he sido pensando que se iban ya. Me gustó la templanza y el análisis sobre el matrimonio de "Fuerza Mayor" (Ruben Östlund, 2014), de lo digo para que vean que pervive en mí algo de alma cinéfila. Pero el de aquí es fácil y pretencioso, no hay nada más allá de este llorica. Mi Europa es más la de la burguesía atormentada de Haneke o incluso la humildad y tradición bien rodada de Kusturica, pero está muy lejos de "Sieranevada". Quizás la más real, la más cruda y negra, pero también la más aburrida y la menos cinematográfica, quedárosla para documentales. Termino de escribir y esto no se acaba. 

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