miércoles, 4 de noviembre de 2015

Maureen O'Hara, de las de antes

El mes pasado despedíamos a Maureen O'Hara un emblema de Hollywood clásico, una mujer consagrada tras trabajar con John Huston en "¡Qué verde era mi valle!" (1941) donde se formaron varias de las bases del actual drama cinematográfico, de mano de esa familia de mineros galeses a la que pertenecía su personaje. La irlandesa supo no dejarse llevar por ningún acento, en lo que le ayudó sus pinitos en la ópera, siempre cargada de una enorme potencia dramática rompía con los estándares establecidos, incluso con su inusual inicio en el séptimo arte de la mano de Charles Laughton, quién le convenció para trabajar con un Alfred Hitchcock de la etapa inglesa, en un papel que parecía escrito para ella, "Jamaica Inn" (Hitchcock, 1939). Sin embargo los lares de Hollywood le llevaron a rodar "El cisne negro" (Henry King, 1942) convirtiéndola así en la atractiva pelirroja de las cintas de capa y espada, que triunfaron enormemente en la época, y que sin embargo han tenido un mal envejecer, siendo precisamente "El cisne negro" uno de los iconos supervivientes, gracias a O'Hara. Así rodó cintas como "Diez héroes de West Point" (Henry Hathaway, 1942), "Simbad el marino" (Richard Wallace, 1947) o sus míticas "Río Grande" (John Ford, 1950) y "El hombre tranquilo" (John Ford, 1952) junto a John Wayne, conocido amigo de la actriz, quién le introdujo en la industria americana, años después volverían al éxito con "El gran McLintock" (Andrew V. McLaglen, 1963) un claro homenaje al mejor western de John Ford. El western se convirtió en su terreno, era difícil imaginar a una mujer del oeste sin pensar en la irlandesa de fuerte carácter que se apoderó de films como "La pelirroja de Wyoming" (Lee Sholem, 1953).


Existe también una segunda lectura, fantástica, de la carrera de Maureen O'Hara fruto de esos primeros pasos junto al maestro Alfred Hitchcock y Charles Laughton, con quien hizo uno de sus papeles más personales en "Esa tierra es mía" (Jean Renoir, 1943), que siendo un encargo para el director que pronto huiría de Hollywood, se convirtió en un intenso drama que se vio como digno sucesor de la interpretación de O'Hara en "¡Qué verde era mi valle!". En aquella época aún mantuvo una enorme presencia en "De ilusión también se vive" (George Seaton, 1947), un atípico cuento de navidad donde compartía reparto con Edmund Gwenn, nuestro particular científico americano de "Calabuch" (Luis García Berlanga, 1956). En ninguna de las dos lecturas de su carrera se puede olvidar "Nuestro hombre en La Habana" (Carol Reed, 1959) exitosa adaptación de la novela de Graham Greene propenso a visualizar un aire cinematográfico magistral, como se comprobó también con "El tercer hombre" (Carol Reed, 1949) o "Viajes con mi tía" (George Cukor, 1972), en esta ocasión se dio la oportunidad de brillar en un enorme papel a Mareen O'Hara, quien venía de un encasillamiento pleno durante toda la década de 1950. La actriz irlandesa es uno de esos símbolos inolvidables de los de antes, de los que perdurarán por siempre con sus frases maquiavélicamente impuestas sobre personajes estereotipados y su sonrisa al ritmo del cabalgar con el atardecer en el Oeste Americano. Falleció el pasado 24 de octubre a la edad de 95 años, asombrosamente bien conservada, habiendo recibido el Óscar Honorífico recientemente.
Vivan por siempre las dos caras de Mareen O'Hara. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Propaganda y juego de Álvaro Longoria

La narrativa firme, elegante, llamativa y delicada de Álvaro Longoria ya la asumimos con su primer documental como director –"Hijos de las nubes" (Álvaro Longoria, 2012)– por el que recibió un merecido Goya al Mejor Documental, importante reconocimiento para el que fue uno de los productores y promotor de la idea de "Comandante" (Oliver Stone, 2003) una de las piezas documentales esenciales de los últimos años, donde el prestigioso director estadounidense asombró al mundo con una de las entrevistas más personales a Fidel Castro. "The Propaganda Game" toma una gran iniciativa y se convierte en una auténtica explosión de información a un ciudadano que apenas sabe nada sobre Corea del Norte y que, como demuestra el documental, no todo lo que cree saber resulta cierto. Álvaro Longoria y el equipo de Morena Films logró un permiso para rodar cinco días en Corea, con una serie de requisitos que finalmente no han sido más que una interesante visión de lo quieren mostrar, formando así una de las claves por la que este documental tiene un gran atractivo: la auto-parodia o los entremeses de Kim Jong-un. Su propia visión del material que nos están enseñando, y la admiración hacia su líder que se mueve entre una ferviente devoción y un respeto basado en un medio de un origen muy presente. Longoria rueda con discreción y en un punto medio de indiferencia, donde el espectador no debe más que recibir la información y aceptarla como tal, se trata de una guerra sin bandos donde todos buscan una cómoda estabilidad internacional. El director conoce la mentalidad occidental y sabe utilizarla con aires de comicidad que hacen que el espectador respire, para asumir de golpe una información que pulula sin cesar.


Por las calles donostiarras, en pleno Festival, se paseaba un hombre de rostro simpático y con un divertido disfraz, poco después todos descubrimos que se trataba de Alejandro Cao de Benós, el representante de Corea del Norte en Occidente, una parte sustancial del film, el eje central que vio en este documental una buena salida para Europa como la mejor propaganda de una "buena Corea", que Álvaro Longoria ha utilizado para sacar uno de los documentos más completos e interesantes, de este extraño país del que apenas conocemos más que las barbaridades que se transmiten desde la fuerte fuerza dictatorial. Se trata de un país consumido por un enorme mentira, millones de personas que desde su nacimiento aprenden a rendir tributo al Líder, ellos forman contradicciones que creen con firmeza, y que adquieren un divertido sentido en el montaje de "The Propaganda Game". Se logra abarcar los pequeños resquicios que conocemos y que más nos llaman la atención con interesantes aportaciones, desde la prohibición y toda la distribución de "The Interview" (Evan Goldberg y Seth Rogen, 2014) hasta las distintas polémicas con los cortes de pelo, y aspectos fundamentales de la historia de Corea en la Segunda Guerra Mundial, o el fuerte régimen que se afianzó con Kim Il-sung y posteriormente con su hijo Kim Jong-il, éste último tuvo una importante implicación en la propaganda cinematográfica, que también se puede analizar como un interesante punto en común entre el comunismo coreano y el fascismo alemán, pues bien ha sido reconocida la propaganda cinematográfica del Tercer Reich, así pues "The Flower Girl" (Choe Ik Kyu y Pak Hak, 1972) se enfrentaría en la guerra ideológica a La Trilogía de Núremberg de Leni Riefenstahl.


"The Propaganda Game" cuenta también con una riquísima fotografía, unas imágenes emblemáticas que nos llevan de paseo entre las faraónicas construcciones dedicas al Líder, museos vacíos, y la coincidencia con numerosas fiestas nacionales que nos llevan a ese punto de inverosimilitud que en todo momento transmiten los miembros del gobierno norcoreano, y controlados por ellos el resto del país. El documental despierta con cierto aire bucólico, parte del poco verde que se nos muestra y que no se trata más que de un parque, de ahí se nos presenta a una Corea del Norte armada hasta los dientes, cuyos enormes edificios de estructura-colmena recogen un ambiente industrializado y militar que nos muestran esa "sequedad" con la que miran al resto del mundo. Álvaro Longoria no impone en ningún momento ninguna base, sin embargo cuando nos muestra sus dudas, o sus cuestiones a las que nadie quiere responder nos hace sentir completamente identificados. Al documental "Comandante" le precedió un interesante documento también dirigido por Oliver Stone sobre el conflicto en Oriente Medio, "Persona non grata" (2002), y le precedió un tercero sobre casos puntuales de la toma de leyes por el sistema comunista en la Cuba de "Looking for Fidel" (2004), también implicado en ámbito nacional en 2009, Morena Films, produjo "Últimos testigos" (Manuel Martín Cuenca y José Luis López Linares), convirtiéndose así en uno de los grandes mecenas del documental a nivel internacional.

sábado, 31 de octubre de 2015

The Making of "Mi Gran Noche"

El año cinematográfico en España ha sido muy puntual, marcado por distintos films específicos, que precisamente por el aura que les ha rodeado hasta su estreno se han convertido en películas bien acogidas, pues el espectador ha dispuesto de información de la misma desde antes del rodaje. Entre ellas recordamos "Requisitos para ser una persona normal" (Leticia Dolera, 2015)"Negociador" (Borja Cobeaga, 2014)"Felices 140" (Gracia Querejeta, 2015)"Ahora o nunca" (María Ripoll, 2015)"Rey Gitano" (Juanma Bajo Ulloa, 2015)"Anacleto: agente secreto" (Javier Ruiz Caldera, 2015)"ma ma" (Julio Médem, 2015), o incluso "Los héroes del mal" (Zoe Berriatúa, 2015), han tenido un cierto y notable reconocimiento en sus correspondientes ámbitos, y cada una de ellas nos ha demostrado un nuevo cine español lleno nuevas aspiraciones, y con una estética deliciosa que nos lleva desde el indie americano, hasta una España sucia tratada con encanto, e incluso llegando a la gran producción de la horterada. El mayor ejemplo de todo ello ha sido "Mi Gran Noche" (Álex de la Iglesia, 2015), creadora de un inmenso universo paralelo a la realidad, dividido por Adanne y Alphonso y con nuestra perpleja mirada impuesta en José Díaz Mariño, el hacer del film ha desembocado en una entusiasta acogida que la situó como la película española más vista, y la tercera en la taquilla española a nivel internacional.


Puede que estemos ante el film más comercial de Álex de la Iglesia, quizás con demasiada pretensión hacia ello, después de un éxito tan espectacular como resultó "Las Brujas de Zugarramurdi" con cerca de cinco millones de euros en la recaudación nacional, como fruto de uno de los mejores guiones de las últimas décadas, filmado con técnicas deliciosas y una interrelación entre generaciones actorales que estuvieron a la altura de firmar una de las mejores películas de las últimas décadas. Sin embargo "Mi Gran Noche" adquiere un carácter completamente diferente, se asemeja más a espectáculo que una película como tal, un fiel retrato llevado con maestría a la satirización de mundo de la televisión como una perfecta astracanada de Muñoz Seca adaptada a nuestra actualidad. Con cerca de un millón de euros en taquilla el primer fin de semana, cuenta con deliciosos artificios para atraer a una enorme cantidad de la población española, aunque tal vez aquellas admiradoras de la etapa joven de Raphael, que buscan ver el "regreso cinematográfico del cantante" queden mareadas por las generaciones que les suceden, y que Raphael sabe controlar con un particular estilo auto-burlesco muy alejado del narcisismo impuesto por Vicente Escrivá o Mario Camus en las cintas que recordamos del cantante. Hace unos días nos llegaba el magnífico Making of de "Mi Gran Noche" como muestra de esa viva preparación pre-espectáculo que tuvo lugar en toda España, y que ha continuado con una de las distribuciones publicitarias más impresionantes de los últimos tiempos. Sin duda no hay mejor que comenzar la noche de Halloween entre las bambalinas del estudio de la ETT, con todos nuestros ya queridos personajes de "Mi gran noche". Concluye octubre, pero la Nochevieja continúa...

domingo, 25 de octubre de 2015

La estrella que brilla en el destino

Raphael es sin duda el artista completo, uno de los cantantes más reconocidos a nivel internacional, y que tras toda una vida colmada de éxitos sobre los escenarios, e incluso tras las cámaras, ha tenido la enorme temeridad de volver al cine de la mano de Álex de la Iglesia. Con "La comunidad" (2000), el cineasta bilbaíno, encontró la mejor manera de entrar en el siglo XX, unió como no se hacía desde Alfred Hitchcock un subversivo sentido del humor con ese suspense, que resulta mágico y claustrofóbico. De pasada logró llamar la atención de Raphael, como espectador, durante los años posteriores, Álex de la Iglesia logra establecer su propia identidad que aún continúa arrastrando el germen de Hitchcock y Berlanga, con "Balada triste de trompeta" (2010) nos muestra su lado más salvaje y vemos una increíble puesta de largo de Carolina Bang, y con "Las brujas de Zugarramurdi" alcanza ese equilibrio al limón con Jorge Guerricaechevarría, indispensable para comprender la narrativa cinematográfica española de las últimas décadas. De ellos dos nace el personaje de Alphonso, un villano en toda regla cuya gran innovación es ese lado amable con sus admiradores, en especial con el personaje interpretado por Terele Pávez, que vuelve a esa referencia de la infancia del director y su abuela. Raphael sabe que no es Alphonso, pero conoce a muchos, y lo utiliza para alejarse lo más posible de esa imagen retratándola aún más teatral y burlesca, hoy en día todos sabemos que el Juicio Final se decidirá entre Raphael y Julio Iglesias.


"Mi gran noche" es una enorme jaula llena de lobos hambrientos que aúllan por una sola mirada de Alphonso, y siendo uno de los proyectos más alocados de Álex de la Iglesia el director logra mantener un control absoluto en todo momento sobre la situación, sabiendo que la tendencia del bilbaíno cae del lado del exceso y la muchedad, como diría el Sombrerero. Incluso logra elevar a los cielos el clímax, siempre fijado en las alturas, desde aquellas Torres Kio hasta el Valle de los Caídos. Raphael domina también sus conciertos con maestría, sabe comenzar de tal manera que el espectador quede maravillado por todas esas letras que reconocido desde su infancia, después indaga en nuestro interior pues queramos o no hemos escuchado todas sus canciones y nos son familiares y sabe alcanzar el clímax como nadie, después de tres horas de concierto el público se viene arriba aclarando que Él es Aquel, y que cómo Yo te amo Nadie te amará. Sabiendo esto puede que si "Mi gran noche" hubiese sorbido algo de esa relajación a mitad de película, hubiese podido mostrar mejor algunos detalles deliciosos que sólo a cámara lenta se podrían apreciar. Alphonso es un Darth Vader con corazón, como nos demostró George Lucas al final de su saga, aunque como paradójicamente viene Disney a recordarnos, el Lado Oscuro nunca terminará.

jueves, 22 de octubre de 2015

"Mi gran noche" (2015)

Por fin llegó el momento, tras diez meses de espera, tenemos ante nuestros ojos esta enorme obra esperpéntica, con la coralidad de Berlanga y la magnífica estampa surrealista (o la visión apoteósica del neorrrealismo) de Fellini, un fantástico mundo que se mueve a ritmo de Raphael y sigue la batuta de Álex de la Iglesia. Damas y caballeros, mañana se estrena "Mi gran noche". El equilibrio de géneros se nos presenta como el plato principal de este último film del cineasta bilbaíno, donde también caben guiños a la comedia más clásica, y ricos apuntes hacia esa galaxia muy, muy lejana que el director persigue desde "Acción Mutante", que consiguió localizar de entre todo el universo en "La Comunidad" y en la que hoy por fin toma a uno de sus protagonistas para encarar la figura de la maldad física, de una crueldad brillante que se resume en la imagen de una de nuestras estrellas más carismáticas disparando sobre un azulado decorado. El atrezzo, el backstage, ese mundo idealizado que la televisión nos presenta se convierte en un personaje más de esta gran noche, dentro del estudio toda una vida paralela de irremediable destino trágico (como toda aquella en la que participe el ser humano), fuera de él el aún más trágico mundo real. Este magnífico escenario le permite a Álex de la Iglesia establecer todas y cada una de sus obsesiones, de sus preocupaciones, donde también introduce las de su co-guionista Jorge Guerricaechevarría, vemos la visión del guionista, del director, de los protagonistas, y el golpe maestro de la película: la de los extras, esos entregados figurantes que se desviven por aparecer desenfocados en el fondo de una escena donde Mario Casas se lleva todas lasa miradas.


Fellini tenía la enorme capacidad de mostrarnos exactamente lo que deambulaba por su retorcida imaginación, y puede que el culmen de ello llegue en la desproporcionada "Ginger y Fred" (Federico Fellini, 1985), una deliciosa fideuá donde su pretenciosa coralidad le hace perderla y centrarse en sus dos enriquecidos protagonistas: Giulietta Masina y Marcello Mastroianni. Sin embargo por lo que brillaba este surrealista film de Fellini era la abundancia, el exceso, la capacidad de mostrarnos que ese exceso es la realidad de la televisión, un agobio constante que mantiene al espectador ensimismado, contra la pared, asombrado sin poder moverse de una incómoda posición que le hace mantener la mirada en ese asombroso fresco de la falsa realidad que es la televisión. Álex de la Iglesia toma este concepto de una forma extraordinaria y lo lleva al límite, aunque con una estética más limpia y artificial que la de Fellini, así es capaz de narrar la historia de un figurante en paro (Pepón Nieto) y su extraordinaria madre de las madres de toda la vida (Terele Pávez y sus "efectos especiales"), pero a su vez mantenernos en contacto con los dos presentadores del programa (Hugo Silva y Carolina Bang), a merced de las decisiones del productor del mismo (Santiago Segura), y completarlo con cientos de historias más en las que es capaz de mezclar a Ignatius Farray con el mismísimo Raphael y una asombrosa Blanca Suárez cómica. Durante todo el metraje no encontramos un solo plano vacío, una extraordinaria característica compartida por Luis García Berlanga, quien sentía la necesidad de meter sonido en todas y cada una de sus escenas, de ahí su reconocido estilo fallero del que encontramos algún derivado delicioso en este particular homenaje a ello que nos ofrece el director de "El día de la bestia".


Resulta imposible abarcar todo lo que contiene "Mi gran noche", un trabajo completo, donde el director consigue meterse de lleno en la televisión, un elemento indispensable para conocer a nuestra sociedad. La necesidad de la comedia en nuestro país es irreprochable, es indispensable afrontar con humor todos los disparatados acontecimientos que transcurren diariamente en nuestro país particular, el cineasta vasco logra abarcar la crítica social, política y cultural, magistralmente camuflada en el rodaje de un caótico programa de Nochevieja del que extraemos una conclusión: ¿cómo será el 'making of' de "Mi gran noche"? Desde un primer momento conocemos la que va a ser nuestra particular familia durante el resto del rodaje, asombrados bajo un espectacular número inicial no nos queda más que las enormes ganas de conocer a Alphonso. Como en su anterior film, Álex de la Iglesia, sabe comenzar la acción desde un clímax sensacional que sólo puede evolucionar a uno mucho mayor y salvaje, que sólo algunos directores como él mismo o Tarantino, saben manejar sin que se les vaya de las manos. Los guiños a realidad, o a lo que el espectador conoce como ello, nos resultan un atractivo más capaz de unir generaciones, desde el estereotipo de singer latin lover encarnado por Mario Casas hasta el personaje de Toni Acosta, como hermana de Pepón Nieto, o un sensacional Yuri (Carlos Areces) con una infancia manejada por la prensa del que se dice nació en Rusia, país donde adoran al Raphael cantante que todos conocemos... Y por supuesto no podemos olvidar esa mítica frase que todos escuchamos en el tráiler el pasado agosto, entonada por nadie como Alphonso: "No conozco a ningún Julio Iglesias", guiño que se mantiene en la trama con una escena sensacional y única, la del espejo y Alicia.


Por si fuera poco aún queda tiempo para rememorar las Nocheviejas de María José Cantudo y Tom Jones con Enrique Villén, o la entrada de un personaje fantástico, puede que el preferido del público, el genial psicópata interpretado por Jaime Ordóñez, un fanático de Alphonso guiado por un falso odio que terminará remitiendo en su verdadera admiración hacia el mítico cantante. "Mi gran noche" se convierte en un enorme grito de realidad que mantiene la esencia del mejor cine introduciéndose en el vicioso mundo de la televisión, pervive el espíritu barroco del joven Álex de la Iglesia que sumado a la experiencia adquirida es capaz de terminar y zanjar esta enorme anarquía al más puro estilo Blake Edwards en "El Guateque" (1968) que a su vez nos devuelve al origen del cine, al auténtico, a la comicidad de Chaplin y Buster Keaton unida a la terrible sensación humorística que nos otorga el daño, sin consecuencias, ajeno, transportado en un magnífico guión a la más realista actualidad. De la dificultad que supone elaborar esta telaraña de historias y subtramas, De la Iglesia y Guerricaechevarría no solo saben mantenerla si no que consiguen aumentar su tamaño captando a los espectadores como simples mosquitos que no pueden evitar volar hacia la pantalla. La estructura principal recuerda al primer Woody Allen, a ese cine elaborado a base de gags ideados y planificados al detalle, además de abundancia de chistes dialogados que se manejan con astucia, ver a Raphael en este papel es todo un descubrimiento, una dulce visión del auténtico backstage de nuestra España que pronto hará caer el decorado por su podredumbre interna...


Dos supervivientes: "Nos lo estamos pasando genial pero la noche no ha hecho más que empezar"

miércoles, 21 de octubre de 2015

La Gran Noche de San Sebastián

Lo cierto es que el último Festival de San Sebastián ha resultado uno de los más relevantes de las últimas décadas, el María Cristina brillaba como nunca lo había hecho, y la enorme Kursaal se recortaba frente a un limpio cielo estrellado que junto con las elegantes farolas verdes del puente con el que comparte nombre, formaban una estampa propia de Nge Ndomo y sus ovejas en "Amanece que no es poco" (José Luis Cuerda, 1989). Los "Audi" deportivos con los cristales tintados transportan a algunas de las personalidades más grandes e importantes del panorama cinematográfico, de pronto despierto y descubro que esta es nuestra gran noche, me encuentro al pie de la alfombra roja y a unos pocos metros Raphael, Álex de la Iglesia, Carolina Bang, Terele Pávez, Santiago Segura, Blanca Suárez, Carlos Areces, Hugo Silva y Mario Casas forman una estela que nos guía al gran film que llevamos esperando desde su anuncio a comienzos de año. Gracias a la magnífica organización del Festival pude ver la película en el pase de prensa el día anterior, sabía que me enfrentaba y podía disfrutarla más aún, y así lo hice una tercera vez donde la película se llena de matices, y comienza a transformarse en una satírica y deliciosa visión de la actualidad, a través de historias en las que se aprecia un enorme trabajo de guión. Cuando todo parecía imposible llegó parte del equipo de Morena Films ("Celda 211", Daniel Monzón, 2009; "También la lluvia", Icíar Bollaín, 2011; "Hijos de las nubes", Álvaro Longoria, 2012; "Ma Ma", Julio Medem, 2015) y esa misma noche pude disfrutar de las perversidades de Alphonso con un Raphael que no podía evitar la sonrisa al verse así mismo en tan cruel posición, sencillamente fantástico.


No está en casa el joven Marty McFly, pues tal día como hoy (21 de octubre de 2015), regresaba al futuro junto con el Doctor Emmett Brown, o como todos le conocemos "Doc". En 1989, Robert Zemeckis, estaba en la cumbre de Hollywood tras un comienzo algo complicado en la industria, buen compañero y amigo de Steven Spielberg luchó por la idea de "Regreso al futuro" (Zemeckis, 1985) y fue, es, uno de los grandes episodios de la historia del cine. No iban tan desencaminados con su visión de futuro, lo cierto es que algunas de sus previsiones se han cumplido, y el resto podríamos tomarlo como una perfecta visión burlesca de nuestra actualidad. Lo que nadie pudo prever fue "Mi gran noche" (Álex de la Iglesia, 2015) y la grandeza de Alphonso, una película llena de pequeños detalles con los que Antonioni haría más de un crimen. En un primer vistazo cualquier mente humana sería incapaz de abarcar toda la gran noche que ha formado tan espectacular reparto, de la mano de Álex de la Iglesia, lo que si se puede es comprender la enorme labor de guión con nos guía con una comedia que todos conocemos, nos anima a reírnos de nosotros mismos, y entramos en su juego riéndonos de Adanne o Yuri intentado evadir su personificación en nuestro cuerpo. Al terminar la proyección en la K1 a ritmo de "Maravilloso corazón", el público se levantó como una enorme ola que terminó por romper frente a los autores de la película convertida su espuma en aplausos sonoros, carcajadas, y gritos repletos de emoción al comprobar que desde el político corrupto al psicópata mitómano, nos acompañaban en ese momento.


Entrevista tras entrevista he ido siguiendo la pista de este fantástico cuadro, propio de El Bosco, como ya citamos anteriormente entre las referencias del cineasta, aunque verdaderamente berlanguiana, y todos coinciden en la misma idea: la falsa felicidad. Thomas Vinterberg edificó una de las grandes cintas del cine independiente sobre esa premisa, "Celebración" (1998). De la Iglesia va más allá, toma ese concepto y hace que se filtre en los mismos personajes, en escenas que quedarán por siempre en nuestra retina como el encuentro entre Alphonso (rey y tal vez creador de esa falsa felicidad) y Adanne, o el repaso del guión con Carolina Bang y Hugo Silva, donde se presenta el mejor escenario para desatar la furia escénica de Bang, fantástica atentando contra un pobre Ignatius Farray que hace lo que puede por sobrevivir en esta auténtica jauría humana.

Creado este magnífico universo no podía ser de otra manera, y aunque algún que otro redimido tras esta aventura como sucedería en "Celebración", todos terminan como la gran familia que han forjado en uno de los metrajes más desmesurados de los últimos años. Siempre intentando superarse, y dejando atrás "La marca amarilla", el director bilbaíno ya ha anunciado sus siguientes proyectos, entre los que se encuentran cinco películas con el Hijo del Santo, cuyo padre fue uno de los grandes referentes de superhéroes desde su México natal, Santo, el enmascarado de plata. "Es quizá la única alternativa que pudiera hacer frente al imperio de los americanos de Marvel", afirmaba Álex de la Iglesia sobre sus próximos trabajos, en los que también encontraremos su nueva faceta como productor con "Pieles" de Eduardo Casanova y "La Sabiduría" de Eduardo Pinto. No nos olvidamos tampoco de "El Bar" que sería la pequeña producción que sucedería a "Mi gran noche" en la filmografía del cineasta, aunque se encuentre más disipada en los medios... De momento estamos A DOS DÍAS DE "MI GRAN NOCHE".

martes, 20 de octubre de 2015

Grandes previsiones para el viernes

Resulta fantástica la evolución que se ha ido mostrando alrededor del último film de Álex de la Iglesia, desde comienzos de año que conocíamos los primeros datos en "Balada ardiente de la noche" hasta el mes pasado que pudimos disfrutar del propio film en el Festival de San Sebastián. Hemos ido aprendiendo e introduciendo dos seres ficticios en nuestra realidad, esa fantástica entre Adanne y Alphonso que no resulta más que la estupenda guinda a un pastel de infinitos sabores. Nos hemos llegado a preguntar ¿Qué pasará, qué película saldrá?, ahora puedo confirmar que será la gran noche de muchos. Me invaden las ganas de que se abra a toda España este fantástico fresco que retrata como pocas obras cinematográficas nuestra perversa realidad, desde un punto satírico delicioso, capaz de unir el absurdo con la mayor perversa comicidad idealiza unidas por un delicioso guión que introduce como nexos fantásticos chistes, lo que nos lleva a una comparación desde el mejor Woody Allen hasta un Fellini en estado puro. No podría ser menos de la mano de dos académicos como Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, que entraron en la Academia de Hollywood el pasado mes de Julio, aunque fuera antes, a partir de una posible colaboración con Raphael, cuando idearon tan delicioso screenplay donde la figura del mítico cantante era esencial para su salida adelante entre las luces, motor, cámara, y ficción que invaden el mundo del cine, que no pisaba desde hacía casi cuarenta años.


Por Mondo Berlanga pasó también Enrique Villén, quien ya nos adelantó que "con 'Mi gran noche' veremos una de las más grandes películas de Álex de la Iglesia", cuando era el propio director quien calentaba el ambiente en las redes sociales twiteando: "Adanne vs Alphonso #Fight". Ya al fin de rodaje era Jaime Ordóñez quien se deshacía en halagos hacía la obra que acababa de filmar: "¡Es una comedia trepidante y descacharrante! Con un reparto espectacular.", siendo su personaje uno de los más agradecidos, y sin duda uno de los más trabajados de la película. Enrique Cerezo y Telefónica Studios nos habían ofrecido un cartel en blanco y negro, calmado y elegante, sin embargo fue en pleno mes de agosto cuando se nos presentó el genial cartel oficial, el puro retrato de la esencia de locura y cotillón que encierra "Mi gran noche", vino además acompañado de un tráiler que nos dejó boquiabiertos, con una sola frase: "¿Julio Iglesias? No conozco a ningún Julio Iglesias". No se pierdan este viernes 23 de octubre el estreno nacional del último film de Álex de la Iglesia. @migrannochefilm