martes, 14 de abril de 2015

Manuel Gutiérrez Aragón, o "berlanguiano" en la RAE

Ya es conocida la figura del cineasta Manuel Gutiérrez Aragón, que además de habernos regalado su cine, personal e incomparable con otra cinematografía, nos ha demostrado su pasión por la literatura y el séptimo arte en numerosos artículos y libros que completan su extensa carrera. El último artículo que leí fue en la nueva revista "Ego", donde con un calmado aire melancólico nos hizo recorrer la Cuba de su infancia, sin duda eso me llevó a recordar su filme "Cosas que dejé en la Habana" (Gutierrez Aragón, 1997), una de sus películas más "ñoñas", aunque de indudable calidad cinematográfica, la calidad del autor de cintas como "Demonios en el jardín" (1982) o "La mitad del cielo" (1986), cuyo despertar con "Habla, mudita" en 1973 se convirtió en todo un clásico de nuestro querido cine rural, que José Luis Cuerda elevó al cuadrado con su recordada trilogía, nada surrealista. Como una serie de directores, entre los que se encuentra el asturiano Gonzalo Suárez, Manuel Gutiérrez Aragón lleva un largo periodo sin acercarse a las cámaras, refugiándose en sus plumas que en ambos casos, remarcando aún más el erotismo de Suárez, no suelen defraudar. Gutierrez Aragón es miembro de la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando desde 2004, y es ahora el único candidato para la vacante que dejó José Luis Sampedro en la Real Academia Española, desde el fallecimiento de nuestro querido José Luis Borau en 2012 ningún cineasta se ha sentado en los reales sillones, con la más que posible entrada de Gutierrez Aragón puede que se restaure ese equilibrio que estabilizan los cineastas.


Una de las obcecaciones de José Luis Borau fue la de introducir el adjetivo "berlanguiano" en la RAE, pese a todo aún a día de hoy no lo encontramos entre sus páginas como: propio y característico de Luis García Berlanga, o que tiene semejanza con el estilo de las obras de tal cineasta. Lo que viene a ser útil en situaciones absurdas, comicidad caústica, y enfoques grotescos que a veces proliferan en una sociedad difícil de meter en cuadro, como dice Jorge Berlanga en el libro "¡Viva Berlanga!". En mi opinión una palabra Realmente necesaria, no tienen más que echar un vistazo a algunos artículos de este blog, o simplemente enfrentarse a una situación como las definidas: La abuela, gran matriarca de la familia, queda colapsada ante unas interminables escaleras, entre familiares conseguirán levantarla, con silla incluida, recordando la imagen de Rafaela Aparicio en "Mamá cumple 100 años" (Carlos Saura, 1979), y la llevarán a su preciado destino, la abuela con una sonrisa victoriosa saldrá adelante, mientras que alguna hernia de recuerdo pueda quedar para sus incansables familiares. Una escena parecida se recreaba el otro día en "Cuéntame cómo pasó", donde una triunfal María Galiana se hacía con la cámara en todo momento, sin embargo a menor escala seguro que nos enfrentamos con alguna una vez a la semana. Como miembro del Centro de Altos Estudios Berlanguianos, que creó José Luis García Sánchez, Manuel Gutiérrez Aragón puede significar una continuación de Borau, en éste y otros aspectos como la reforma de la imagen pública de la tachada "farándula". Esperamos la inminente entrada del del director cántabro en la RAE. 

sábado, 11 de abril de 2015

"Birdman"... y el súper-antihéroe

La literatura ha sido uno de los primeros elementos culturales que se han difundido entre la población humana, y desde la misma Biblia hemos tenido que soportar a un ser superior, a un hombre especial y divino, muy alejado de nuestra realidad. Hoy más cerca del estreno de la cinta en DVD, puedo escribir sobre ella, más alejado de la primera vez que la vi, pues si lo hubiese escrito entonces la emoción e impresión que me causó "Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)" hubiese sido un baño de elogios, que aún hoy difícilmente puedo evitar. Puedo expresar mi interrogante hacia las personas que me han comentado que la película no era para tanto, cuando por primera vez en mucho tiempo nos enfrentamos a uno de esos caramelos deliciosos, donde el ansia nos puede y mordemos antes de que esté suficientemente reblandecido. Alejandro González Iñárritu brilla tanto en la dirección como en el guión, una obra sensacional que sabe tratar los claros y oscuros de la vida teatral, un actor perseguido por un éxito banal para sí, una estrella de acción condenada a ello, un hombre capaz de tirarlo todo por la borda con tal de triunfar en la esencia del cine, en el teatro, y no sólo en él, sino en Broadway. El plano secuencia que sólo el clímax es capaz de cortar nos recuerda a aquellas obsesiones que recordábamos en el artículo sobre el film "Musarañas" (Juanfer Andrés y Esteban Roel, 2014), y ésta en especial ya fue objeto de otro gran director, son pocos los que no recordarán en este momento "Rope!" ("La soga", Alfred Hitchcock, 1948).


Cada una de las interpretaciones logra crear un personaje, en muchas ocasiones las películas tienen un personaje protagonista muy elaborado lo que convierte a sus acompañantes de reparto en simples trazos impresionistas, si en este caso es así, los personajes secundarios han debido de salir del pincel del propio Claude Monet. Emma Stone reúne belleza y naturalidad, la representación de lamisca realidad que ahora vemos más que nunca en el cine, Woody Allen nos lo mostró ya en su cinta "Magia a la luz de la luna" (2014), en el personaje que encarnaba la misma Stone. Naomi Watts, Amy Ryan y Edward Norton son pura pasión, se comen la pantalla en cada una de sus escenas, algunas se hacen irresistibles para el espectador. Ejemplo: Edward Norton sumido en su divertido egocentrismo se cambia de ropa en el camerino, Naomi Watts entra natural y comienza a arreglarse, es su pareja, lo que no sabe Watts es que hasta hace unos segundos Norton estaba hablando con la joven Emma Stone, a partir de este momento la escena se desarrollar sóla y limpia, sencillamente genial. Michael Keaton es un actor al que hemos concebido desde nuestra infancia, completamente identificado con Riggan y los posibles fantasmas que le puedan perseguir desde su famoso "Batman" (Tim Burton, 1989) o incluso del genial "Bitelchús" (Tim Burton, 1988) de la que ahora prepara una segunda parte, con Burton y su compañera de reparto Winona Ryder.

Ha sido la gran ganadora de los Oscar, sin embargo aún quedan pequeñas espinas clavadas por ese Oscar al Mejor Actor, Eddie Redmayne le arrebató la estatuilla a Keaton por su genial interpretación de Stephen Hawking, en una cinta como "La teoría del todo" (James Marsh, 2014) que no cuenta nada nuevo del científico y que sería perfecta para la programación de media tarde de Antena 3. Emma Stone, también nominada, tenía pocas opciones ante Patricia Arquette, machacante madre coraje en "Boyhood" (Richard Linklater, 2014). A la espera del estreno de "Irrational man" (Woody Allen, 2015), Emma Stone nos brinda una interpretación cargada de emociones, en la que sus ojos brillan casi como otro protagonista. 

domingo, 5 de abril de 2015

Sin prisa, pero sin pausa - Negociador

Borja Cobeaga nos trae su última comedia, el co-guionista de "Ocho apellidos vascos" (Emilio Martínez-Lázaro, 2014), nominado al Óscar en 2007 por su cortometraje "Éramos pocos", nos sorprende con está sencilla y clara película que ironiza, sin herir a los posibles afectados, las negociaciones entre el gobierno español y la organización terrorista E.T.A. La ha decidido bautizar bajo el nombre de "Negociador", ganadora del premio a la Mejor Película Vasca del Festival de San Sebastián. La película tiene un fuerte carácter vasco que por si fuese poco se une al que estos últimos años está invadiendo la cinematografía nacional, de una manera atrevida y sutil, Cobeaga, logra rozar temas tan delicados como las fechas de los atentados o los problemas del gobierno, amenizándolos al soltarlos en diálogos dispersados entre el mismo negociador y una prostituta o en las opiniones de un genial camarero interpretado por Secun de la Rosa. En la ficción nos trasladamos también fuera del territorio de confort de ambos protagonistas, acordando así una igualdad de condiciones entre bandos. Ramón Barea brilla en su papel, un veterano que intenta llegar a una relación al menos normal entre su homólogo etarra, una seria y cómplice interpretación de Josean Bengoetxea. Temas que aún descansan sobre un fino hilo, en el punto de mira de los implicados, y que sin embargo Borja Cobeaga sabe tratar con completa naturalidad, como quizás debemos de ir asumiendo nosotros. Desde el comienzo el espectador espera lo que le será entregado, ese delicioso filete que se fríe vivamente ante nuestros ojos al comienzo de la película.


Como gran admirador de Raphael no puedo evitar fijarme en los carteles de su última gira, Amor&Desamor Tour, que no estaba en curso en el año 2005, pequeño gazapo que se perdona, porque una vez más vemos al cantante metiéndose lentamente en las fauces de nuestro cine. Antes de escribir nada sobre "Negociador" he navegado por internet con el fin de encontrar a Patricia Álvarez de Miranda y Ana Sainz-Trápaga, encargadas del casting del filme, ya que no podía estar más acertado. Ambas ya se encargaron de encontrar a Carlos Areces para el reparto de "Lobos de Arga" (Juan Martínez Moreno, 2011) donde nos descubrieron a un Areces galleguiño magnífico, después de ello parece que Borja Cobeaga ya tenía muy claro que necesitaba al actor para el papel de Patxi, en el que se ve que está escrito para él, y que por consiguiente interpreta de una manera lúcida, atemorizante y divertida. Patxi es un papel complicado, lleno de matices, parece mucho más liberal y peca de ello, es intimidador dentro de su normalidad, que no dentro de la del pobre Manu Aranguren, político vasco que a su vez no entra dentro de la normalidad del gobierno español, representado en el papel de Alberto (Óscar Ladoire). La película narra una historia principal que llama la atención del público, el dominio narrativo de Cobeaga se ensalza en esas pequeñas historias formadas a partir de la trama central, quizás mucho menos concisas y elaboradas que lo que verdaderamente importa en la película. En definitiva "Negociador" se defiende ante sus compañeras de cartelera, y brilla junto algunas como "El año más violento" (J. C. Chandor, 2014), que como ella siguen la trama sin prisa, pero sin pausa.

viernes, 3 de abril de 2015

Almodóvar, el eterno vecino

Pedro Almodóvar Caballero es sin duda el personaje más reconocido de nuestro cine, su nombre completo es una marca de identidad con la que se ha abierto paso desde la Mancha hasta Hollywood, por eso Almodóvar ya no es un director al que se le pueda considerar del cine español, sino del cine internacional, si algo me gustó de su última cinta "Los amantes pasajeros" (2013), aparte de la interpretación de Carlos Areces, fue la vuelta a una comedia española, que aunque calificada de soez llevaba con ella un importante trabajo de guión formando una intensa vida para cada uno de los personajes principales. El "Caballero" de Almodóvar nos recuerda a su madre, Doña Francisca, siempre uno de sus personajes más tiernos, presente en cada una de sus películas, ya sea por sus apariciones en cintas como "Átame" (Pedro Almodóvar, 1989) o "Kika" (Almodóvar, 1993) o por aquellos personajes escritos pensando en ella, y que tantas veces han sido encarnados por Chus Lampreave, como la inolvidable madre de Rossy de Palma y Marisa Paredes (que hoy cumple años) en "La flor de mi secreto" (Almodóvar, 1995). El director manchego ha triunfado por su condición de liberal entregado, nacida de la explosión cultural vivida en los años 80' de la que "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón" (Almodóvar, 1980) es su máxima expresión, también existe el otro lado de la Mancha, las figuras castellanas siempre presentes que podrían aparecer con su compañero Don Quijote, todas esas vecinas, mujeres en general de nuestra España más pura, esa esencia que ya buscaban los componentes de la generación del 98', y que Almodóvar ha sabido llevar fuera de nuestras fronteras.


En 1999 fallece Doña Francisca Caballero la querida madre de Agustín y Pedro, coincide con el estreno de su película "Todo sobre mi madre" todo un canto a la belleza cinematográfica, aunque con uno de esos guiones que sin querer te llevan a los Cerros de Úbeda. Ella era su esencia, y desde entonces parece haber perdido su toque de gracia, "La mala educación" y "Los abrazos rotos" se confirman como dramas lentos, parece la nueva formación de Pedro. No tarda en cambiar de etapa, y con "La piel que habito" (2011) nos trae un impresionante thriller en el que juega deliciosamente con los flashbacks y cuya referencia a "Los ojos sin rostro" (Georges Franju, 1960) la convierte en una experiencia fílmica apasionante para los amantes del cine francés. Almodóvar, al que el mismo Carlos Ceesepe retrató en el capítulo "El eterno adolescente", de la serie "Delirios de amor" (1989), como un vecino acompañado por su madre a la que protege de las posibles perversiones de la juventud, se ha convertido en ese vecino que esta vez nos manda guardar "Silencio" con su última película, con la que vuelve al drama que le elevó a los cielos de California, con un reparto que como él mismo afirma "se aleja de mi reparto habitual, no hay papeles para mis actrices de siempre", volvemos a las mujeres, a las pastillas, los desmayos, las medias, los labios, el sexo, volvemos a los mejor de Almodóvar, con Emma Suárez y Adriana Ugarte al frente del reparto, en el que no falta al menos una de sus "chicas", Rossy de Palma. 

martes, 31 de marzo de 2015

Adanne vs Alphonso #Fight

Álex de la Iglesia es un auténtico director de cine, es decir, un auténtico sufridor que está dispuesto a dar su última gota de sangre con tal de hacer el proyecto que lleve entre manos, para suerte del espectador, los proyectos del bilbaíno suelen ser de un gusto exquisito, lo que compensa cualquier tipo de obstáculo que haya tenido para sacarlo adelante. El último de sus trabajos no podía ser menos; "Mi gran noche" está apostando por una difusión a lo grande llegando al extremo de crear fans y seguidores de los dos protagonistas de una cinta que nadie ha podido disfrutar aún. Leo críticas en las que se tacha al cine de Álex de la Iglesia de ser barroco, bestia, salvaje, y con un dominio brutal de la comedia, estoy de acuerdo pero a ello añado que es una de las pocas personas que ha sabido tratar temas que penden de una fina cuerda sin ni siquiera hacerla temblar, la fina ironía que se refleja en sus personajes no se ha encontrado en ninguna otra parte desde que Luis García Berlanga compusiese con dedicación "La escopeta nacional" (Berlanga, 1978). Este profundo trabajo al que nos tiene acostumbrado Álex vuelve con Adanne y Alphonso dos de los protagonistas de la última cinta del director, en ellos vemos una relación profesional entre dos cantantes, si nos adentramos un poco más hallaremos el verdadero secreto, que reside en nosotros: los dos personajes serán interpretados por Mario Casas y Raphael (respectivamente) ¿qué imagen de los dos artistas reside superficialmente en nuestra cabeza?


Si recordamos los papeles de Casas en "Tres metros sobre el cielo" (Fernando González Molina, 2010) o en la serie "El barco" (2011-2013) veremos al actor "guaperas" de turno por el que se moriría cualquiera de sus admiradoras (esta imagen quedó desmentida con su genial Antonio en "Las brujas de Zugarramurdi"), y si echamos un vistazo a las películas de Raphael veremos siempre personajes solitarios que no consiguen tener una relación normal con una mujer, ni con nadie, en varias ocasiones por defunción de la susodicha, un Raphael perdido y egocéntrico que termina perdiéndose ("Al ponerse el sol", Mario Camus, 1967). Álex de la Iglesia sabe lo que está en nuestras cabezas y sabe como utilizarlo para que nos resulte atractivo, ha formado a Adanne y Alphonso como un reflejo exagerado de la perversa imaginación del espectador, y dando por supuesto su toque barroco, bestia y salvaje. El pasado 20 de marzo se publicaron las imágenes de Mario Casas caracterizado como Adanne, causando furor en las redes sociales, tal ha sido la repercusión que se han creado los Twitter de "adanniers" y "alphonsivers", fans oficiales de los dos personajes de ficción. Increíble. "Mi gran noche" es la primera película que ofrece tanta información de un rodaje, y lo cierto es que resulta fascinante seguir día a día las jornadas de trabajo a través de fotografías y vídeos que comparten en sus cuentas oficiales (https://twitter.com/migrannochefilm).


Claro que esta es una comedia coral, el género más complicado de tratar sin que alguna de las historias quede del todo descolgada, y al margen de estos dos personajes aparecen subtramas fantásticas que sólo las cabezas unidas de Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia pueden formar. No quiero conocer una sinopsis completa de la película hasta que la haya visto, sin embargo me encanta conocer personajes como Dolores (Terele Pávez) madre de Jose (Pepón Nieto), las realizadoras (Carmen Machi y Carmen Ruiz), los presentadores (Carolina Bang y Hugo Silva) o el fantástico Yuri (Carlos Areces) como el misterioso hijo ruso de Alphonso, y una vez con todos ellos en la cabeza imaginarme los cientos de historias que pueden girar alrededor de todos ellos en un estudio de grabación, siempre a la espera de que nos sorprendan en las pantallas del cine con la última comedia de Álex de la Iglesia. Hasta entonces veremos como luchan en las redes los seguidores de Adanne y Alphonso, siempre sin querer llegar a un conflicto armado, recordemos para ello unas palabras del encargado al mando: "Lo cierto es que siempre matas a quién más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?"...

domingo, 29 de marzo de 2015

Equinoccio de primavera

Para ciertas culturas el "equinoccio de primavera" es una gran fiesta, en España si no encontramos algún resquicio religioso que podamos aplastar con las nuevas costumbres, no consideramos como celebración ningún acto, eso sí, asintamos a lo que dice el gobiernos si nos van a dar días de vacaciones: no laborales, festivos, omisivos, de huelga o de acelga. Hemos utilizado el cine como expresión desde los comienzos del mismo, en España hemos sido especialmente amantes del contar historias prohibidas como si no lo fueran, Berlanga fue el gran maestro de este quehacer y "Plácido" (Luis García Berlanga, 1961) la máxima expresión del mismo. Se escucha en todas partes que ahora más que nunca hay libertad de expresión, y echando un vistazo a la cartelera de cualquier cine, cualquiera diría que con la censura encontrábamos muchas mejores historias que se atrevían a plantar cara a las autoridades religiosas con sensacionales diálogos que no correspondían del todo con la imagen y que pasaban desapercibidos ante la campanilla clerical. Hoy existe una censura moral en muchos directores que impiden, por ejemplo, satirizar la Semana Santa, y menos aún cuando se está en un gobierno que apuesta tanto por la religión que es capaz de prohibir los bailes y las risas en algunos lugares durante estas fechas. Por mi parte creo que no he terminado nunca una misa sin alguna risa o sonrisa causada por las palabras del mismo sacerdote, o sencillamente la cojera o moquera del monaguillo. 




¿Debemos esperar un año más los llantos andaluces ante la lluvia sevillana que impide el paseo de la virgen a hombros de sus feligreses? ¿Por qué tenemos que soportar durante estas fechas, año tras año, los dramas de Cristo y compañía en cintas como "Ben-Hur" (William Wyler, 1959) o "La pasión de Cristo" (Mel Gibson, 2004)? En cine siempre he preferido a "Barrabás" (Richard Fleischer, 1962) que a Jesucristo, una de la pocas películas de las que podemos decir que todo es cierto, porque si algo existe desde antes del Salvador es la injusticia, junto con la prostitución, el capricho preferido del hombre. Pedro Almodóvar nació del desmadre ochentero, a él le debemos la internacionalización de nuestro cine, y el despotrique cinematográfico nacional, sin embargo, como nos demostró al recoger su preciado Oscar, es como manchego un buen feligrés, con lo que no sería el ideal para esta sátira religiosa que buscamos, a no ser que busquemos que Jesucristo acabe como transexual en la cruz haciendo así un todo sobre su madre, reinterpretando las sagradas escrituras. Donde quedan ya los tiempos del general Franco, donde Ladislao Vajda era capaz de crear sobre una pequeña criatura, una moral y una fe enormes con su aclamado "Marcelino Pan y Vino" (1954). Si hiciésemos la sátira con Borja Cobeaga lo mismo terminaban negociando Cristo y Pilato una salvación que quedase bien pa' tos', si confiásemos en Emilio Martínez-Lázaro el éxito en taquilla sería tal que todo el mundo se salvaría, y eso tampoco, con Bigas Luna, María Magdalena se saldría del papel de discípula y si lo hiciese un director novel sería criticado por Carlos Boyero de tal manera que acabaría con su carrera antes de empezar. 



Mi perfecta comedia de Semana Santa tendría en la dirección a Álex de la Iglesia, aportando un toque satánico al asunto que le vendría que ni pintado, el guión sería fantástico con las aportaciones de Jorge Guerricaechevarría y el propio Álex a un original de Luis García Berlanga y Rafael, Carlos Areces sería un fantástico enviado para la salvación, así Dios se haría carne de verdad, el papel de Dios no se lo puede quitar nadie a Fernando Fernán Gómez, y la virgen María no podía ser otra que Victoria Abril. En los papeles secundarios encontraríamos a Álex Angulo como un San José rebelde enfadado con Dios por quitarle a su esposa, sin olvidarnos de un Poncio Pilato que podría interpretar Karlos Arguiñano, por eso de lavarse las manos, Santiago Segura un íntimo de Cristo el mismo San Pedro, Fernando Trueba que no entraba como director esta vez sería el niño de sus ojos, y siempre con la colaboración especial de Juan Echanove, Marisa Paredes, Terele Pávez, Carmen Maura y Raphael que pueden formar un coro emulando a los griegos que están ahora de moda. Produce El Deseo, by Agustín y Pedro Almodóvar. Que tengan ustedes unas felices fiestas nada censuradas. 

viernes, 27 de marzo de 2015

Uno pequeño y libre - Teatro

Pedro Ruiz llena estos días el Teatro Bellas Artes de Madrid con un divertido monólogo muy diferente a los que nos tiene acostumbrados, por supuesto no faltan los gags bastos y absurdos que suelen provocar la mayoría de las risas del patio de butacas, el humor que se pide es tristemente chabacano y falto de personalidad, sin embargo en esta ocasión el showman consigue filtrar poco a poco cada sketch de tal manera que se acerca lo mejor posible a un equilibrio entre ambos arquetipos humorísticos, sacando además lo mejor de Pedro Ruiz, como es su faceta musical (ya sea en sus propias composiciones, o con las muy exageradas, y logradas, imitaciones de otros cantantes). No exenta de polémica, la carrera de Ruiz se reparte entre los escenarios, el cine y la televisión, y al igual que sus "compañeros de gracejo" como Pajares y Esteso ha estado acompañada de una importante acogida por el público, llegando a recibir el premio TP de Oro al Personaje más Popular por su exitoso programa "Como Pedro por su casa" que dirigió él mismo para TVE y que contó con una innumerable lista de personajes de nuestra sociedad como María Dolores Pradera, José Luis Coll, Antonio Mingote o Amparo Rivelles. Este repaso de la actualidad que nos trae bajo el nombre de "Uno, pequeño y libre", lleva desde el título la comedia, haciéndo pensar al espectador en su baja estatura, dando después una ambigüedad en este aspecto en el show, pues hay varias referencias a su altura y por su puesto a nuestro país, que es España.


El monólogo sorpende y avanza, ágil y extrovertido, cuando una función comienza a las 22:45 horas debe estar muy segura de lo hace fuerte y que cuyo contenido debe ser un in crescendo permanente, "Uno, pequeño y libre" lo consigue, pues al final del acto nadie diría que lleva casi dos horas disfrutando de una actuación, riendo, y guardando alguna que otra risa cuando lo basto se lleva al mayor de los extremos. Guión y dirección corren a cuenta del protagonista, que logra una fantástica armonía entre su personaje y la música, interpretada en directo por Rafael Rabay, tanto que consiguen que el personaje femenino interpretado por Laura Bascuñana no sea del todo necesario. La actuación del intérprete es tan eufórica que necesita balones de oxígeno, que los hay, y que bajan el ritmo de la obra. El personaje de Pedro Ruiz en "Moros y Cristianos" (Luis García Berlanga, 1987) es genial, pues uno llega a tener ganas de tirarle por la ventana, como a Andrés Pajares, o incluso, y sólo en este caso, a un antilujurioso José Luis López Vázquez, en la obra, donde por cierto hay un recuerdo a Berlanga, Pedro Ruiz repasa toda su carrera y desde luego interpreta ese personaje pesado e insoportable, pero también nos recuerda a ese avispado reportero de "Caiga quién caiga" o al chico que visitó a Salvador Dalí junto a Mercedes Milá. Hasta el 24 de abril, todos los viernes se puede sufri-disfrutar de este show disparatado, en el que el público interactúa con el intérprete y con Arturo Fernández, y que logra el objetivo de hacer pasar una buena noche.