jueves, 26 de junio de 2014

La escritora, el feo y el mito

Ayer despedíamos a la niña de los cabellos blancos, a la fantástica escritora Ana María Matute, que nos deslumbró desde su "Primera Memoria" hasta su particular "Paraíso inhabitado", y parece que seguirá asombrándonos con su literatura, no ha tardado el hijo de la autora en decir que había terminado de escribir su última novela, es más, un poquito más de emoción y dice lo de la novela antes que lo del fallecimiento de su madre. Una grandísima persona que siempre seguirá brillando en nuestro cielo como una estrella más, y es que, nunca olvidaremos a nuestra Reina Gudú, la escritora, la Matute.

Desde Hollywood nos llegaba otra mala noticia, Eli Wallach, volvía a confirmar el presagio, y es que poco te queda cuando te dan un Oscar Honorífico, a Wallach se lo concedieron en 2010, uno de sus años más productivos, cuándo participó en las películas "New York, I Love You", "El escritor" de Roman Polanski, y la segunda entrega de "Wall Street" del gran Oliver Stone. Pero si todos conocemos al señor Wallach es por su papel en "El bueno, el feo, y el malo" de Sergio Leone, en dónde interpretaba a esa alma cándida que intentaba ser malo, pero no, era El Feo. Ya los inicios de Eli Wallach como actor fueron grandiosos, en 1956 tuvo un papel, semiprotagonista, en la obra de culto, "Baby Doll" del prestigioso director Eli Kazan. A partir de ese buen estreno tuvo numerosos papeles en películas épicas y del oeste como son "Los siete magníficos", "Genghis Khan" o "La conquista del oeste", además de ese papel dramático, que resultaba extraño para el actor, pero que finalmente tuvo un genial resultado, Eli Wallach trabajó sobre un guión de Arthur Miller, bajo las órdenes de John Huston y acompañado con estrellas de talla de ClarkGable, Montgomery Clift, Thelma Ritter y Marilyn Monroe en "Vidas rebeldes", que creo que por primera vez es más conocida en España por su título en inglés, "The Misfits". Eli Wallach ha tenido una fantástica carrera, y nos ha dedicado fantásticos papeles en películas como "El Padrino III", "Movie, Movie" de Stanley Donen, o "Mystic River", dónde fue dirigido por su compañero de reparto en "El bueno,el feo, y el malo", Clint Eastwood. Eli Wallach será recordado por siempre como un gigantesco actor, un hombre cercano y divertido que convertía sus papeles en cómicos aunque de Oliver Twist se tratase, por cierto también tuvo un fantástico papel en el filme "Two Much" de Fernando Trueba, dónde trabajó con actores como Antonio Banderas o Sharon Stone, perdón, no es Sharon Stone, es Melanie Griffith. Eli Wallach es el feo.

Y también fue ayer cuando se le rindió homenaje al rey del pop, Michael Jackson, del cual se cumplían cinco años de su fallecimiento, la muerte de un hombre que fue el mito  de la música Pop mundial.


miércoles, 25 de junio de 2014

Nunca olvidaremos a nuestra Reina Gudú

Noticias tristes son las que nos llegan hoy, ha fallecido la fantástica escritora Ana María Matute, galardonada con el Premio Cervantes en 2010 y la introductora de la literatura mágica e infantil en España con sus fantásticos cuentos como son "La rama seca" o "El árbol de oro", también gran novelista, que nos deleitó con ese clásico de culto del cual ella mismo dijo que era su libro favorito entre sus obras, estamos hablando de su reconocida "Olvidado rey Gudú". Nacida en 1925 sufrió de lleno las atrocidades de la Guerra Civil Española, lo que quiso demostrar después en la mayoría de sus obras. En 1948 escribió su primera novela, "Los Abel", en ella se muestra de lleno su visión sobre lo acontecido años antes en la Guerra Civil, muy diferente a la que es su última novela publicada, "Paraíso inhabitado" dónde nos demuestra la felicidad de ella misma, a la edad de 83 años, a través del mundo imaginario de una niña. Personalmente he de decir que yo conocí a Ana Mª Matute en la plaza Italia de Gijón, dónde se encuentra la Casa del Libro, Matute estaba haciéndose unas fotografías que yo mismo vería al día siguiente en "El Comercio" (el periódico local), me sorprendió que nadie fijase en ella, pero cuando terminó la sesión de fotografías saludé a la gran mujer, le inspiré la admiración que sentía hacia ella, a penas me habló, me dedicó una sonrisa y marchó en su silla de ruedas empujada por su ayudante hacia un hotel que no quedaba lejos de la plaza y esa fue la primera y última vez que disfruté de la presencia de Ana María Matute.




La Comunidad de Madrid escogió a la autora para la última prueba de conocimientos y destrezas indispensables (CDI), la comprensión lectora a la que se debían enfrentar los alumnos que hicieron la prueba era sobre el cuento de "La rama seca", ese cuento tan único y sensible, en el que la escritora vuelve a recrearse en una niña como protagonista de la historia, y nos muestra esa sensibilidad infantil en ocasiones inexplicable para los adultos. Como buen y merecido homenaje Televisión Española televisará el fantástico programa "Imprescindibles: La niña de los cabellos blancos" documental que tiene a Ana María Matute como referencia, nosotros reproduciremos ese cuento que tanto nos gusta y que hemos repetido ya en este artículo......

                 La Rama Seca de Ana Mª Matute


1

Apenas tenía seis años y aún no la llevaban al campo. Era por el tiempo de la siega, con un calor grande, abrasador, sobre los senderos. La dejaban en casa, cerrada con llave, y le decían:

-Que seas buena, que no alborotes: y si algo te pasara, asómate a la ventana y llama a doña Clementina.

Ella decía que sí con la cabeza. Pero nunca le ocurría nada, y se pasaba el día sentada al borde de la ventana, jugando con "Pipa".

Doña Clementina la veía desde el huertecillo. Sus casas estaban pegadas la una a la otra, aunque la de doña Clementina era mucho más grande, y tenía, además, un huerto con un peral y dos ciruelos. Al otro lado del muro se abría el ventanuco tras el cual la niña se sentaba siempre. A veces, doña Clementina levantaba los ojos de su costura y la miraba.

-¿Qué haces, niña?

La niña tenía la carita delgada, pálida, entre las flacas trenzas de un negro mate.

-Juego con "Pipa" -decía.

Doña Clementina seguía cosiendo y no volvía a pensar en la niña. Luego, poco a poco, fue escuchando aquel raro parloteo que le llegaba de lo alto, a través de las ramas del peral. En su ventana, la pequeña de los Mediavilla se pasaba el día hablando, al parecer, con alguien.

-¿Con quién hablas, tú?

-Con "Pipa".

Doña Clementina, día a día, se llenó de una curiosidad leve, tierna, por la niña y por "Pipa". Doña Clementina estaba casada con don Leoncio, el médico. Don Leoncio era un hombre adusto y dado al vino, que se pasaba el día renegando de la aldea y de sus habitantes. No tenían hijos y doña Clementina estaba ya hecha a su soledad. En un principio, apenas pensaba en aquella criatura, también solitaria, que se sentaba al alféizar de la ventana. Por piedad la miraba de cuando en cuando y se aseguraba de que nada malo le ocurría. La mujer Mediavilla se lo pidió:

-Doña Clementina, ya que usted cose en el huerto por las tardes, ¿querrá echar de cuando en cuando una mirada a la ventana, por si le pasara algo a la niña? Sabe usted, es aún pequeña para llevarla a los pagos...

-Sí, mujer, nada me cuesta. Marcha sin cuidado...

Luego, poco a poco, la niña de los Mediavilla y su charloteo ininteligible, allá arriba, fueron metiéndosele pecho adentro.

-Cuando acaben con las tareas del campo y la niña vuelva a jugar en la calle, la echaré a faltar -se decía.
2

Un día, por fin, se enteró de quién era "Pipa".

-La muñeca -explicó la niña.

-Enséñamela...

La niña levantó en su mano terrosa un objeto que doña Clementina no podía ver claramente.

-No la veo, hija. Échamela...

La niña vaciló.

-Pero luego, ¿me la devolverá?

-Claro está...

La niña le echó a "Pipa" y doña Clementina, cuando la tuvo en sus manos, se quedó pensativa. "Pipa" era simplemente una ramita seca envuelta en un trozo de percal sujeto con un cordel. Le dio la vuelta entre los dedos y miró con cierta tristeza hacia la ventana. La niña la observaba con ojos impacientes y extendía las dos manos.

-¿Me la echa, doña Clementina...?

Doña Clementina se levantó de la silla y arrojó de nuevo a "Pipa" hacia la ventana. "Pipa" pasó sobre la cabeza de la niña y entró en la oscuridad de la casa. La cabeza de la niña desapareció y al cabo de un rato asomó de nuevo, embebida en su juego.

Desde aquel día doña Clementina empezó a escucharla. La niña hablaba infatigablemente con "Pipa".

-"Pipa", no tengas miedo, estate quieta. ¡Ay, "Pipa", cómo me miras! Cogeré un palo grande y le romperé la cabeza al lobo. No tengas miedo, "Pipa"... Siéntate, estate quietecita, te voy a contar, el lobo está ahora escondido en la montaña...

La niña hablaba con "Pipa" del lobo, del hombre mendigo con su saco lleno de gatos muertos, del horno del pan, de la comida. Cuando llegaba la hora de comer la niña cogía el plato que su madre le dejó tapado, al arrimo de las ascuas. Lo llevaba a la ventana y comía despacito, con su cuchara de hueso. Tenía a "Pipa" en las rodillas, y la hacía participar de su comida.

-Abre la boca, "Pipa", que pareces tonta...

Doña Clementina la oía en silencio. La escuchaba, bebía cada una de sus palabras. Igual que escuchaba al viento sobre la hierba y entre las ramas, la algarabía de los pájaros y el rumor de la acequia.
3

Un día, la niña dejó de asomarse a la ventana. Doña Clementina le preguntó a la mujer Mediavilla:

-¿Y la pequeña?

-Ay, está delicá, sabe usted. Don Leoncio dice que le dieron las fiebres de Malta.

-No sabía nada...

Claro, ¿cómo iba a saber algo? Su marido nunca le contaba los sucesos de la aldea.

-Sí -continuó explicando la Mediavilla-. Se conoce que algún día debí dejarme la leche sin hervir... ¿sabe usted? ¡Tiene una tanto que hacer! Ya ve usted, ahora, en tanto se reponga, he de privarme de los brazos de Pascualín.

Pascualín tenía doce años y quedaba durante el día al cuidado de la niña. En realidad, Pascualín salía a la calle o se iba a robar fruta al huerto vecino, al del cura o al del alcalde. A veces, doña Clementina oía la voz de la niña que llamaba. Un día se decidió a ir, aunque sabía que su marido la regañaría.

La casa era angosta, maloliente y oscura. Junto al establo nacía una escalera, en la que se acostaban las gallinas. Subió, pisando con cuidado los escalones apolillados que crujían bajo su peso. La niña la debió oír, porque gritó:

-¡Pascualín! ¡Pascualín!

Entró en una estancia muy pequeña, a donde la claridad llegaba apenas por un ventanuco alargado. Afuera, al otro lado, debían moverse las ramas de algún árbol, porque la luz era de un verde fresco y encendido, extraño como un sueño en la oscuridad. El fajo de luz verde venía a dar contra la cabecera de la cama de hierro en que estaba la niña. Al verla, abrió más sus párpados entornados.

-Hola, pequeña -dijo doña Clementina-. ¿Qué tal estás?

La niña empezó a llorar de un modo suave y silencioso. Doña Clementina se agachó y contempló su carita amarillenta, entre las trenzas negras.

-Sabe usted -dijo la niña-, Pascualín es malo. Es un bruto. Dígale usted que me devuelva a "Pipa", que me aburro sin "Pipa"...

Seguía llorando. Doña Clementina no estaba acostumbrada a hablar a los niños, y algo extraño agarrotaba su garganta y su corazón.

Salió de allí, en silencio, y buscó a Pascualín. Estaba sentado en la calle, con la espalda apoyada en el muro de la casa. Iba descalzo y sus piernas morenas, desnudas, brillaban al sol como dos piezas de cobre.

-Pascualín -dijo doña Clementina.

El muchacho levantó hacia ella sus ojos desconfiados. Tenía las pupilas grises y muy juntas y el cabello le crecía abundante como a una muchacha, por encima de las orejas.

-Pascualín, ¿qué hiciste de la muñeca de tu hermana? Devuélvesela.

Pascualín lanzó una blasfemia y se levantó.

-¡Anda! ¡La muñeca dice! ¡Aviaos estamos!

Dio media vuelta y se fue hacia la casa, murmurando.

Al día siguiente, doña Clementina volvió a visitar a la niña. En cuanto la vio, como si se tratara de una cómplice, la pequeña le habló de "Pipa":

-Que me traiga a "Pipa", dígaselo usted, que la traiga...

El llanto levantaba el pecho de la niña, le llenaba la cara de lágrimas, que caían despacio hasta la manta.

-Yo te voy a traer una muñeca, no llores.

Doña Clementina dijo a su marido, por la noche:

-Tendría que bajar a Fuenmayor, a unas compras.

-Baja -respondió el médico, con la cabeza hundida en el periódico.

4

A las seis de la mañana doña Clementina tomó el auto de línea, y a las once bajó en Fuenmayor. En Fuenmayor había tiendas, mercado, y un gran bazar llamado "El Ideal". Doña Clementina llevaba sus pequeños ahorros envueltos en un pañuelo de seda. En "El Ideal" compró una muñeca de cabello crespo y ojos redondos y fijos, que le pareció muy hermosa. "La pequeña va a alegrarse de veras", pensó. Le costó más cara de lo que imaginaba, pero pagó de buena gana.

Anochecía ya cuando llegó a la aldea. Subió la escalera y, algo avergonzada de sí misma, notó que su corazón latía fuerte. La mujer Mediavilla estaba ya en casa, preparando la cena. En cuanto la vio alzó las dos manos.

-¡Ay, usté, doña Clementina! ¡Válgame Dios, ya disimulará en qué trazas la recibo! ¡Quién iba a pensar...!

Cortó sus exclamaciones.

-Venía a ver a la pequeña, le traigo un juguete...

Muda de asombro la Mediavilla la hizo pasar.

-Ay, cuitada, y mira quién viene a verte...

La niña levantó la cabeza de la almohada. La llama de un candil de aceite, clavado en la pared, temblaba, amarilla.

-Mira lo que te traigo: te traigo otra "Pipa", mucho más bonita.

Abrió la caja y la muñeca apareció, rubia y extraña.

Los ojos negros de la niña estaban llenos de una luz nueva, que casi embellecía su carita fea. Una sonrisa se le iniciaba, que se enfrió en seguida a la vista de la muñeca. Dejó caer de nuevo la cabeza en la almohada y empezó a llorar despacio y silenciosamente, como acostumbraba.

-No es "Pipa" -dijo-. No es "Pipa".

La madre empezó a chillar:

-¡Habrase visto la tonta! ¡Habrase visto, la desagradecida! ¡Ay, por Dios, doña Clementina, no se lo tenga usted en cuenta, que esta moza nos ha salido retrasada...!

Doña Clementina parpadeó. (Todos en el pueblo sabían que era una mujer tímida y solitaria, y le tenían cierta compasión).

-No importa, mujer -dijo, con una pálida sonrisa-. No importa.

Salió. La mujer Mediavilla cogió la muñeca entre sus manos rudas, como si se tratara de una flor.

-¡Ay, madre, y qué cosa más preciosa! ¡Habráse visto la tonta ésta...!

Al día siguiente doña Clementina recogió del huerto una ramita seca y la envolvió en un retal. Subió a ver a la niña:

-Te traigo a tu "Pipa".

La niña levantó la cabeza con la viveza del día anterior. De nuevo, la tristeza subió a sus ojos oscuros.

-No es "Pipa".

Día a día, doña Clementina confeccionó "Pipa" tras "Pipa", sin ningún resultado. Una gran tristeza la llenaba, y el caso llegó a oídos de don Leoncio.

-Oye, mujer: que no sepa yo de más majaderías de ésas... ¡Ya no estamos, a estas alturas, para andar siendo el hazmerreír del pueblo! Que no vuelvas a ver a esa muchacha: se va a morir, de todos modos...

-¿Se va a morir?

-Pues claro, ¡que remedio! No tienen posibilidades los Mediavilla para pensar en otra cosa... ¡Va a ser mejor para todos!
5

En efecto, apenas iniciado el otoño, la niña se murió. Doña Clementina sintió un pesar grande, allí dentro, donde un día le naciera tan tierna curiosidad por "Pipa" y su pequeña madre.

6

Fue a la primavera siguiente, ya en pleno deshielo, cuando una mañana, rebuscando en la tierra, bajo los ciruelos, apareció la ramita seca, envuelta en su pedazo de percal. Estaba quemada por la nieve, quebradiza, y el color rojo de la tela se había vuelto de un rosa desvaído. Doña Clementina tomó a "Pipa" entre sus dedos, la levantó con respeto y la miró, bajo los rayos pálidos del sol.

-Verdaderamente- se dijo-. ¡Cuánta razón tenía la pequeña! ¡Qué cara tan hermosa y triste tiene esta muñeca!

Fin, escrito en 1961, gracias por todo Ana María...

lunes, 23 de junio de 2014

¿Me han atropellado las vías del tren?

Francisco Urdiales Calatrava se levantó esa mañana normal, sin ánimo de lucro hacia nada, solo había un problema del cual se acordó cuando se miró al espejo, tenía la cabeza unida al tronco de su cuerpo solo por un pequeño trozo de carne, Francisco Urdiales Calatrava había olvidado que la noche anterior se había suicidado poniendo su grueso cuello en las vías del tren. Su madre, Doña Paca, estaba muy enfadada ya que el niño había decidido suicidar en las vías del AVE, y últimamente no tenían dinero ni para las de un TALGO. Francisco Urdiales prosiguió el día como si de uno normal se tratase, salió de su casa y delante de él, esperándole estaba un anciano vestido con ropajes desgastados que aseguró llamarse Galileo Galilei. La nueva ciudad celestial no estaba mal, durante su paseo por la Gran Vía de Dios con Galileo como guía había sido provechoso, excepto por una pequeña pelea entre el señor Galilei y el señor Colón, quién aseguraba que él era el encargado de descubrir la ciudad a los nuevos. Salvador Dalí llegó tarde al tren de las cinco, su escuda fue que se le había derretido el reloj, Galileo Galilei le dijo al buen Salvador que Francisco necesitaba un pasaje para Villa Jesucristo, dónde le indicarían su función en el cielo. Dalí no atendió a razones, estaba metido en un pleito por utilizar, aún después de muerto, el nombre del hijo del presidente.



De pronto todo se paralizó, se despejó el cielo y apareció María Magdalena, vestida con una falda
provocativa y con los labios pintados de un carmín muy llamativo. María dejó muy claro a Francisco que los suicidaos iban al purgatorio, Galileo Galilei se marchó mientras todos discutían, Paco Umbral decidió defender en el juicio al señor Urdiales Calatrava, por la simpatía de ser tocayos. Finalmente Francisco Urdiales fue destinado al Purgatorio, ya que resultó que Umbral había ido al Tribunal para hablar de su libro. Para los curiosos se dirá que Salvador Dalí fue sentenciado a utilizar los nombres de Felipe y Jacinto en público, pero siempre fue fiel a su Salvador en los actos underground que hacía y hace clandestinamente.

viernes, 20 de junio de 2014

Cinematografía Nacional

La curiosa proclamación del rey Felipe VI, en la que el bastón y la corona real solo hicieron acto de presencia (como la reina Letizia), ha atraído las miradas de muchos componentes de la cinematografía nacional, algunos de los invitados al "besamanos" fueron grandes directores como Alejandro Amenábar, o prestigiosas actrices como Ana Duato, también pudimos ver el saludo del humorista televisivo, José Mota. Todos ellos quisieron estar presentes en el primer día del Príncipe Felipe, como rey, esto nos trae al recuerdo las adaptaciones cinematográficas que ha tenido ésta, nuestra Familia Real. La cadena televisiva, Telecinco, emitió la miniserie de "Felipe y Letizia" sobre cómo fue el encuentro de los que hoy en día son los Reyes de España, Juanjo Puigcorbé interpretó el papel del Rey Juan Carlos I y una guapísima Amaia Salamanca el de la entonces Princesa de Asturias, Letizia Ortiz, aunque si hay alguna actuación relevante en esa miniserie es la de Marisa Paredes como Doña Sofía, que posteriormente felicitó a la actriz por su papel. El rey Juan Carlos ha sido siempre víctima de las reseñas humorísticas de Antonio Mingote o Idígoras, hoy ya Puebla se estrenaba en el ABC con una viñeta de Felipe VI como rey de España.


También es de recordar la actuación de Lluís Homar como Juan Carlos I en "23F: EL DÍA MÁS
DIFÍCIL DEL REY" dónde se recrean los acontecimientos del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Volviendo al "besamanos real" me gustaría señalar como mientras "El Juli", Enrique Ponce o Josñe María Manzanares estrechaban la mano del nuevo rey, José Tomás hacía una gran feria (con cogida y todo) y se alzaba con dos orejas en la Feria del Corpus. Tampoco sé si hubo misa por el Corpus Cristi, porque me pareció que todos los obispos estaban en la celebración del rey, aunque he de reconocer que una de las cosas más complicadas de esta vida es resistirse a la tentación de un buen jamón serrano en el Palacio Real. Sobre la nueva realeza española solo me queda resaltar a una persona que siempre ha estado con todos los españoles y que ya es parte de nosotros, Sofía de Grecia. Una mujer única que por el Estado de España ha sabido estar siempre apoyando a su marido, el rey Don Juan Carlos I, incluso en los momentos más difíciles. Ha sido Doña Sofía una reina ejemplar que, ahora desde su papel de Reina Madre, será siempre la reina griega de los españoles. Personalmente como ciudadano espero que Letizia sea una buena reina para España, aunque si quiero que viva alguien aquí es la Princesa de Asturias... ¡Viva Leonor!... ¡Y la Infanta Sofía!...¡Y su institutriz, Leti!

Y AMÉN...




Felipe VI, rey de España

Don Felipe de Borbón y Grecia fue proclamado ayer rey de España, por si no se han enterado. Felipe es una persona cercana que nos supo conmover en "La España salvaje" como un improvisado presentador televisivo, precisamente el trabajo de su futura mujer Letizia Ortiz Rocasolano, lo siento pero no me creo que sea reina, no sé si me recompondré. Después fue abanderado en los JJ.OO. de Barcelona 92' y quien no recuerda esa visita a los Premios Goya del año 2000 en la que Pedro Almodóvar comenzó el canto del "Feliz Cumpleaños" al que hoy es Su Majestad el Rey. Puede que le haya cogido un poco de manía a Letizia por eso de ser republicana y reina de España a la vez, o por sus absurdas operaciones que le han cambiado completamente, pero ya lo dijo Luis María Ansón ayer, y estoy de acuerdo con él. "Letizia está perfectamente preparada, tras diez años de entrenamiento en los que nunca ha metido la pata, para ser reina de España". Ya veremos cómo prospera esta monarquía, en fin, hasta aquí la crónica de esta rápida ascensión de Letizia...


jueves, 19 de junio de 2014

Letizia, Reina de España por la gracia de Dios

Doña Letizia Ortiz Rocasolano es la nueva reina consuerte de España, a lo largo de estos diez años de matrimonio con el príncipe/rey Felipe, se ha buscado sus enemigos y sus aliados, sus trajes, sus operaciones, que venga de una familia republicana, y el que además esté divorciada han sido algunos de los principales aspectos que han vuelto a la reina en contra de gran parte del público español. Sin embargo el rey Felipe VI, siempre ha sido acogido de buena manera, su porte, su estilo cercano al pueblo, nos ha acercado más a él. Precisamente durante la ceremonia ha comentado: "Encontraréis en mi un rey dispuesto a escuchar". Y aunque en algunas otras ocasiones ya hemos comentado que los looks de la reina Letizia han dañado mucho su imagen, hay que admitir que hoy iba muy elegante con el vestido blanco y el abrigo a juego.





Todos sabemos que Felipe VI es la persona idónea para
desempañar el papel de Rey de España, es la persona mejor preparada que espero y creo que va a estar a la altura de su padre, yo hasta ahora me declaro "juancarlista", y sinceramente no creo en esta monarquía con Felipe como monarca y Letizia como lo que sea. Quizás los últimos escándalos hayan bajado el prestigio que tan en alza tenían a Juan Carlos I, pero la que siempre será la reina de los españoles será esa señora proveniente de Grecia que con sus viajes, sus saltos del protocolo para acudir a la llamada de una madre, las visitas al zoo, todas esas hazañas protagonizadas por Sofía de Grecia son las que han convertido a la actual Reina Madre, en una reina para los españoles, y difícilmente la reina Letizia con todo lo que se ha ganado antes de llegar al trono, conseguirá ser la mitad de Sofía. Espero que Julio Anguita tenga razón, y haya llegado el momento de escoger el tipo de república que queremos. ¿Tal vez una república con rey y presidenta consorte? Por último una anotación, ¿qué pensará el periodista Jaime Peñafiel de la ascensión de su amada Letizia?

miércoles, 18 de junio de 2014

Mi Españica particular

Hace unos cuatro años no tendría ninguna emoción por el fútbol, pero el que mi selección ganase un mundial, y después la Eurocopa en 2012, me hizo sentir algo por mi país, admiración hacia esos deportistas que nos habían hecho triunfar en el ámbito deportivo, estaba orgulloso de mi selección. Vicente del Bosque, un gran seleccionador, me ha permitido el gustazo de utilizar la palabra "berlanguiano" en un ámbito deportivo, y es que lo que ha hecho esta selección de sorprendernos cuando ninguno nos lo imaginábamos y de fallar cuando todos tenemos la ilusión del segundo mundial es completamente berlanguiano, leñe, y espero que dentro la palabra "berlanguiano" no sea subrayada por el ordenador porque la haya aceptado la Real Academia Española.

Si somos conscientes el panorama español está demasiado complicado como para ganar otro mundial, que sí, que nos haría una ilusión tremenda a todos y probablemente el índice de natalidad volvería a ascender, pero tenemos a un rey abdicado, a un presidente que le encanta usar las tijeras y un importante acontecimiento que además creo que se anunció la asistencia de los jugadores de la selección, con lo cual, no estamos como para ganar mundiales.
Sí es verdad que es una verdadera lástima que perdamos de esta manera después de un 5-1 contra Holanda y ahora un 2-0 contra Chile, en un partido muy triste donde los de la selección chilena han terminado muy mal el partido, tirándose y con demás teatro, que sí que ya lo de cía La Lupe, " la vida es puro teatro" pero quizás no haga falta tomarse la canción tan a raja tabla. En fin, por lo menos mañana en la gran coronación de Felipe VI estarán todos pensando en cómo le queda la corona al rey y no en como ganar el mundial. Artículo dedicado al amabilísimo José Luis Garci, amante del fútbol y el cine.

¡¡¡Gracias Garci, gracias Roja, gracias Felipe VI, gracias España por ser como eres!!!