miércoles, 14 de octubre de 2015

"Plutón B.R.B Nero" (2008-2009)

La gran serie que venía siendo perseguida desde la "Ópera Prima" de Álex de la Iglesia, una apuesta que encumbra a Televisión Española como gran mecenas del futuro cinematográfico, por primera vez en España se emprendía un serie de al menos dos temporadas sobre el Espacio, de bajo presupuesto, pero nadie nos quita la emoción de tenerla, la condición del dinero en ocasiones resulta un enorme beneficio, un factor clave para centrar la historia en los personajes, en los diálogos y en la labor interpretativa, sin dejarse consumir por los efectos especiales como les terminaron ocurriendo a grandes como "Star Trek" (1966-1969) o la más reciente "Extant" (2014-actualidad). El cineasta bilbaíno había mantenido una cordial relación con el mundo de la televisión desde su comienzos en la Euskal Telebista y su trabajo como realizador en el programa "Inocente, inocente", las geniales inocentadas que nos introducía Juanma López Iturriaga, en todas sus películas la televisión resulta clave, ya sea para resolver el mapa de un tesoro, o localizar al asesino, como el mismo Álex aclaraba "la televisión es parte de nuestras vidas, por lo que es también parte de mis películas". Por primera vez estaba dentro de ese gran mundo, esa enorme industria diaria capaz de suplir al perro como mejor amigo del hombre, en el año 2004 más del 91% de los españoles veía la televisión como actividad principal. "Plutón B.R.B. Nero" se emitió en el segundo canal de TVE y se convirtió en una auténtica escuela donde todos eran grandes compañeros, Jorge y Álex firmaban los guiones a placer, desvaríos varios que poco a poco encajaban formando una humilde serie de ciencia ficción. Manuel Tallafé, Enrique Martínez, Mariano Venancio, Gracia Olayo, Alejandro Gil Martínez y Enrique Villén formaban unos sólidos personajes fijos junto con los dos grandes descubrimiento: Carolina Bang y Carlos Areces, con lo que ya tendría asegurado el atractivo y el humor en sus siguientes films. Por la serie pasaron habituales del bilbaíno como Terele Pávez, Javier Botet, Sancho Gracia, Isidro Montalvo o Eduardo Antuña, completando esta pequeña familia a la que se unían miembros nuevos como Edou Hydallgo, director artístico que posteriormente tendría un papel esencial en una de sus obras más personales, "Balada triste de trompeta".


Como uno de los creadores, junto con Joaquín Agreda y Pedro Uruñuela, de "Burdinjaun" el superhéroe vasco de los 80' y de cientos de personajes y cómics más, Álex de la Iglesia retiene en su memoria toda una vida de ciencia ficción, extraterrestres, y naves espaciales, por eso "Plutón B.R.B. Nero" es el fruto de un árbol que llevaba tiempo cultivándose, y que cuando por fin madura logra el sueño de dos jóvenes vascos que querían tener su serie de televisión. "Star Trek" es sin duda su referencia, además de declarada, más vistosa, incluso se dedica un capítulo a la figura de Spock, a lo largo de dos años termina por definirse como una serie propia, juega con el espacio-tiempo y rompe con el clasicismo anglosajón, ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos al final del viaje de esta fantástica nave espacial. El papel de Querejeta es una obra maestra del humor, si estuviésemos en Estados Unidos el personaje hubiese protagonizado un spin off delicioso, con el gran Carlos Areces en la cabeza, Querejeta es el pelota, el miedoso, el pagafantas, es el tripulante ajeno, cuando un extraterrestre asegura que su especie come todas las partes blandas de un ser, Querejeta es la persona que se pregunta qué hacen con las partes duras, Querejeta es un hombre consumido por su álter ego: Carlos Areces. Carolina Bang es Lorna, un androide súper-inteligente con forma de mujer, frente al androide obsoleto que es Tallafé, el director comienza a mostrar "la patita" de uno de los lobos que comerá parte de su cine, la mujer es superior al hombre, e indudablemente más inteligente y madura; afirmación irrefutable para todos aquellos que vivimos y conocemos el matriarcado vasco. Es en esta época llena de ciencia ficción y cómics comienza a formarse en la cabeza del cineasta la idea de adaptar una de las obras maestras de Edgar P. Jacobs, "La marca amarilla", un enorme proyecto de gran presupuesto del que deducimos por las últimas entrevistas que no se rodará, pues en el último presupuesto obligaba al bilbaíno a adaptar el guión al mismo.


Si algo nos quedó claro a los espectadores de "Plutón B.R.B. Nero" es que lo mejor de Álex de la Iglesia estaba por venir, en la serie se reconocen enormes ambiciones y humildes deseos que hemos terminado viendo o que posiblemente veamos en un futuro. Eso y que -Orange- debía aportar un dineral a la serie pues aparecía por todas partes, en el exterior de la nave la publicidad era tal que para camuflarla discretamente se optó por rescatar a una pequeña amiga del pasado, el cartel de "MIRINDA" terminó por eclipsar al de "orange". En definitiva es una invención peculiar, nunca antes habíamos visto algo parecido, y una vez más es el cineasta vasco quién nos lo descubre, un mundo donde se reúne el gran poder de la ciencia ficción de obras como "Star Trek" o "La guerra de las galaxias" (George Lucas, 1977), con parte de su humor negro particular unido al chanante que aporta Areces, que breves dosis de la bestialidad cómica marca De la Iglesia. Poco a poco, y sin darnos cuenta se ha ido disipando el salvajismo que nos mostraba el cineasta en sus comienzos (la imagen del pequeño de la familia de "Acción Mutante" untando el dedo en la herida de Yarritu, queda para la historia), la sangre de "El día de la bestia" estaba desapareciendo en un momento en el que el propio Quentin Tarantino se había declarado fan del director bilbaíno... Como respuesta vuelve a su yo más salvaje, mientras Jorge Guerricaechevarría trabaja en el guión de "Celda 211" (Daniel Monzón, 2009), Álex escribe en solitario su siguiente película, consecuencia: no existe más que la propia moderación del autor...

martes, 13 de octubre de 2015

"Los crímenes de Oxford" (2008)

Álex de la Iglesia tenía muchas ganas de rodar una película de misterio, un Agatha Christie donde se resuelva un misterio al estilo De la Iglesia, basándose en la novela "Crímenes imperceptibles" de Guillermo Martínez, elabora un guión, junto a su colaborador habitual, que consigue extraer la gran historia que escondía la novela detrás de fórmulas algebraicas y difíciles problemas matemáticos de los que consigue hallar la solución, hasta tal punto que convierte una adaptación en su propia película. La música vuelve a tener un papel clave, y Roque Baños lo supera con creces, a él le vemos haciendo un pequeño cameo como director de orquesta, le fue concedido el Goya a la Mejor Música Original, que se sumó a los Goya de Mejor Montaje y Mejor Dirección de Producción. Desde el punto de vista de la dirección no es el que nos tiene acostumbrados Álex, mantiene un posicionamiento de cámara plano y un movimiento de la misma sensacional, que nos muestra la estudiada fotografía de Kiko de la Rica, el cineasta se olvida de sus trabajos pasados y decide enfrentarse a una película nueva, interpreta el papel de un director de acción y misterio que rueda al estilo de Ron Howard, salvando por supuesto toda relación con "El código Da Vinci" (2006), por supuesto sale victorioso en este tipo de papel que abandona tras el éxito, en el momento adecuado. Este cambio afecta a los afiliados del director vasco, en pleno estreno nadie se espera esta cinta de Álex de la Iglesia y se respira un aire de incertidumbre que, como naturaleza humana, rechaza lo nuevo, con el paso del tiempo y viéndose los posteriores filmes del bilbaíno considero la película como un enorme paso hacia la profesionalización, con "Los crímenes de Oxford" nace una fórmula cinematográfica que aporta elegancia, técnica, y cuidado al director. Si nos olvidamos que Álex dirige es una película estupenda, un hito dentro de nuestro cine (siendo una co-producción), en una película muy, muy, muy bien realizada.


Los personajes no parecen del todo desarrollados, existe una mínima historia del pasado entre Seldom y Lorna, pero no son esos seres llenos de recobecos e imperfecciones a los que estamos acostumbrados, los actores que los interpretan son fantásticos, Elijah Wood, John Hurt y Leonor Watling forman un trío muy bien enlazado que nos desenvuelve la historia añadiendo distintos tonos de misterio supliendo esa falta de interiorización de los personajes, que terminamos por olvidar, por lo que no es del todo necesaria, funcionan como piezas clave para desarrollar la gran historia principal. Dominique Pinon es todo lo contrario, un personaje breve pero clave, del que sí podemos averiguar todo un pasado, tristemente teñido de gris, lo esencial es que resulta un intérprete conocido, su rostro nos es simpático y cercano, era el villano de "La gran aventura de Mortadelo y Filemón" (Javier Fesser, 2003), todo un acierto que debemos agradecer a Camilla-Valentine Isola y Gaby Kester, directoras de casting de la cinta. En España no tardó en ponerse primera en taquilla, con casi 2,4 millones recaudados la primera semana, la confirmación internacional del director vasco fue todo un éxito reconocido por la buena crítica. Tiene el perfecto ritmo y voracidad para convertirse en un "Profundo carmesí" (Arturo Ripstein, 1996) o "A sangre fría" (Richard Brooks, 1967) formando parte del género por siempre, sin embargo le falta cierta veracidad (que los dos ejemplos suplantan al estar basados en hechos reales) y sobre todo el toque de autor. Es su película, pero él no es él del todo (ya volverá y se superará)... "Los crímenes de Oxford" no hace más que sumar al director, una buena película a su mochila en la que recoge el mejor cine comercial y comprende el de autor, la unión de los mismos darán lugar a sus últimas películas, que resultan un reto para el espectador pues nunca antes se ha enfrentado a nada igual.



"Repulsión" (Roman Polanski, 1965) es una obra peculiar, Catherine Deneuve se confirme en su belleza y nos sorprende con una interpretación paranoica dentro de un papel que parece de su adorado Luis Buñuel. El director reconoció hace tiempo en una entrevista que la obra de Polanski podría haber influido inconscientemente en "La Comunidad", pregunta que venía cuento por el plano de los brazos de los vecinos intentando entrar en el interior, puede que el papel de Deneuve halla influido también en el comportamiento del personaje de Elijah Wood, no se acaba de encontrar, el "poder matemático" termina por separarle definitivamente de su relación con las mujeres, como a Catherine le pasará con los hombres. "Los crímenes de Oxford", desde el planteamiento de la novela, sigue los pasos de una obra de Agatha Christie modificando los sinónimos y dando unos caracteres diferentes a los personajes, Hércule Poirot continua presente en el film de Álex de la Iglesia, con un papel cercano al espectador, el policía que interpreta un sensacional Jim Carter y que nos trae los breves guiños de comedia que sobreviven en la intensidad del suspense. El baile de disfraces es una escena como Dios manda, tal vez una de las grandes del cine moderno junto el monólogo de Christoph Waltz en "Malditos Bastardos" (Quentin Tarantino, 2009), vestuario, interpretación, cámara y dirección se unen para formar un pequeña película en cinco o seis minutos de metraje, rodada al estilo intercontinental y elegante. Hacía años había entregado la propuesta de hacer una serie televisiva de humor en el espacio, le había sido denegada, sin embargo con el cambio de dirección en TVE le vuelven a llamar, el gran Álex se enfrentará a una serie para televisión donde recuperará su locura compartida de "Acción Mutante"...

lunes, 12 de octubre de 2015

"La habitación del niño" (2006)

Existen dos obras fundamentales en el cine de terror que se muestran cercanas al cine de Álex de la Iglesia, "La noche del demonio" (Jacques Tourneur, 1957) y "La matanza de Texas" (Tobe Hooper, 1974), la relación con el diablo (y su escenificación como un payaso), las sectas satánicas, y ese cierto aire de culto sangriento guían parte de su filmografía. Cuando Chicho Ibánez Serrador decide recuperar los buenos tiempos de "Historias para no dormir", reúne a seis grandes directores en los que ha visto terror o cree que pueden adaptarse bien a él, así surgieron "Para entrar a vivir" (Jaume Balagueró, 2006), "Cuento de Navidad" (Paco Plaza, 2005), "Adivina quién soy" (Enrique Urbizu, 2006), "Regreso a Moira" (Mateo Gil, 2006), "La Culpa" (Narciso Ibáñez Serrador, 2006) y "La habitación del niño". Álex de la Iglesia vuelve a reunirse con Jorge Guerricaechevarría y sacan adelante una película claramente ideada para televisión, sobre todo por su fotografía que corre a cargo de José Luis Moreno, en una cinta de terror el guión no suele ser lo más destacable, y Roque Baños cumple con la labor de sorprendernos, asustarnos, intrigarnos, conduciendo la película con su música, esencial en el cine de terror. El director vasco trabaja con Roque Baños por primera vez en "Muertos de Risa" y es un auténtico flechazo, comprende las escenas, comprende al director y así lo ha demostrado con grandes de nuestro cine como Carlos Saura, Fernando Fernán Gómez, Daniel Monzón, Emilio Martínez Lázaro o incluso Alejandro Amenábar que siempre ha sido muy cuidadoso de su banda sonora, y con el que trabaja en su última película, "Regresión" (2015).


"El Resplandor" (Stanley Kubrick, 1980), "Los otros" (Alejandro Amenábar, 2001) y "Beetlejuice" (Tim Burton, 1988) sería la mejor manera de definir "La habitación del niño", no hay monstruos como en "Beetlejuice" pero resucita el concepto de casa encantada y despierta cierto humor en la casa de Sancho Gracia y Terele Pávez que recuerda a ese matrimonio recién muerto, también hay un fuerte drama psicológico interno que persigue a Javier Gutiérrez, hace de su paranoia y locura un mundo paralelo que termina consumiéndole, Leonor Watling al estilo Shelley Duvall (pero sin el doblaje de Verónica Forqué) termina por completar el puzzle de la historia separándose, volviendo y... "Los otros" se construye sobre la ocultación del verdadera realidad al espectador, algo que ya habíamos visto en "El sexto sentido" (M. Night Shyamalan, 1999) y no resulta nada nuevo, Álex de la Iglesia incorpora cierto suspense y nos desvela antes la realidad que nos lleva persiguiendo desde un breve adelanto antes de los créditos de una España años 50', a través de un controla-bebés el director vasco nos devuelve su mejor cine con planos complicados, y una enorme interpretación de Javier Gutiérrez. María Asquerino, y una breve Asunción Balaguer, son una especie de Moiras que tejen el futuro sin necesidad de intervenir en él, el espectador une cabos y comprende la historia antes que sus personajes, lo que convierte el telefilm en una enorme central de alta tensión en la que de vez en cuando saltan chispas, este mismo estilo narrativo se encuentra muy bien acogido por la comedia y Álex lo extrapola sin dificultad a otro ambiente.


Personalmente no soy muy fan del cine de terror y sobrenatural, pero cuando está bien hecho y se mantiene en un buen guión, como pocos hacen, resulta estremecedor y emocionante ir descubriendo la historia. "El exorcista" (William Friedkin, 1973) y "La semilla del diablo" (Roman Polanski, 1968) son las dos películas que más sentimientos ofrecen al espectador, quizás no el afamado miedo, pero si la excitación nerviosa y la angustia, el bebé de Rosmary es una auténtica angustia. "La habitación del niño" logra introducirse en este mundo desde su título, adhiere a su propia historia grandes hitos del pasado, sin embargo el hecho de estar rodada para televisión ya influye en el propio espectador, hay una enorme diferencia entre el cine de sala, y el cine de tv, además logra despertar el miedo, como las anteriores pocas lograron, reluce como una de las auténticas obras de terror que no se dejan consumir por el susto barato, no cae en el humor que no es del todo necesario en este tipo de cine como se ha demostrado. Todo un reto para el bilbaíno, una obra que despierta al genio que dormía (tal vez vigilado) desde su última película, de la que aun perdura el concepto del crimen, ¿no sería divertido hacer una película seria, de guión estudiado, con cierto aire de suspense sobre crímenes? ¿Y si la rodásemos en Inglaterra con Elijah Wood, John Hurt, y Leonor que ha estado muy bien en esta última? Puede que no pensasen eso exactamente, pero con la idea principal de "Crimen ferpecto" y la seriedad adquirida por el terror en "La habitación del niño", nace su siguiente film...

domingo, 11 de octubre de 2015

Cortometrajes (2000 - 2009)

Entre el año 2000 y 2009, entre película y película, Álex de la Iglesia elabora tres cortometrajes que protagonizados por Manuel Tallafé adquieren un tono de comedia absurda planteada como un juego. "¡Enigma en el bosquecillo!" (2000) fue el primer experimento, una persecución entre Mozart y Salieri por un frondoso bosque que a lo largo de cuatro minutos nos mantiene en un suspense inhumano para llevarnos a un final explosivo en el que reluce una sonrisa de extrañeza. Siguiendo la línea de grandes descubrimientos de la historia, profecías y demás, el director vasco firma "El Código" (2006), un documento indispensable para la historia del arte en el que Leonardo Da Vinci nos revela sus influencias y sus influenciados, y nos da su más sincera opinión sobre todo el lío que se ha formado por su famoso código, una simpática visión de todo el revuelo que causó ese año la adaptación cinematográfica de "El código Da Vinci" (Ron Howard, 2006). Ese mismo año se recuperan teorías sobre el posible exilio de Elvis Presley, la muerte de Paul McCartney y la vida de Adolf Hitler en Argentina hasta los años 70', Álex de la Iglesia localiza al ex-dictador en Brasil y él propio Adolfo nos muestra su estilo de vida actual, lleno de tics y miedos Manuel Tallafé hace una interpretación excepcional.


Lo más importante de este concepto es que en 2009 es extrapolado a nuestro dictador particular, el director vasco aprovecha un viaje a China para investigar sobre la posible identidad secreta de Franco allí, una broma que recicla con humor un viaje a tierra asiática, que se puede hacer muy estresante. Para "La tragedia de Francisco Franco", emitida en el programa de Buenafuente, Álex de la Iglesia tiene un fantástico descubrimiento personal, un descubrimiento llamado CARLOS ARECES, un ser que respira comedia y la convierte en una obra maestra del humor, un ser que es capaz de interpretar a Franco cantando al ritmo de "Cabaret" (Bob Fosse, 1972). Tal vez con el sueño cumplido de rodar en China, tras el fallido intento con "La Trampa de Fu-Manchú", lo que si logró el bilbaíno fue darnos una de las mejores y más divertidas actuaciones de Carlos Areces, que ya es decir. Nadie debe enfrentarse a esta serie de cortometrajes imaginándose pequeñas obras del Álex de la Iglesia que creemos conocer por su cine, no debe verse con ojo crítico, sino como una gamberrada en forma de sketch con un importante sentido del humor, que no es el que se da en el propio cortometraje, sino con el que está realizado, sin más dilación les dejo con el corto...

sábado, 10 de octubre de 2015

"Crimen ferpecto" (2004)

Cuando alguien se salta las reglas todo es más excitante y el resultado suele ser más atractivo, la voz en off ha sido siempre maltratada, y siempre que se ha sabido hacer ha salido victoriosa, ya sea la narración de Fernando Rey para introducir o presentar un pueblo de la década de 1950, o un Willy Toledo presentándose así mismo, y después elaborar escenas gloriosas como una especie de crimen y castigo tras el accidentado asesinato de un repulsivo Luis Varela, cuando digo "repulsivo" es referente a que clava el papel de pedante, repelente, un poco afeminado, dependiente. Guillermo Toledo ha decido convertirse en un personaje mediático, un payaso político cuyas ideas son ridiculizadas en las mañanas de los canales principales, sin embargo cuando nos volvemos hacia "Crimen ferpecto" o "El otro lado de la cama" (Emilio Martínez Lázaro, 2002), redescubrimos la gran dote para la comedia que tiene el intérprete madrileño, precisamente fue nominado a dos Goya por estos dos papeles. Una vez más volvemos a la infancia, cuando dos niños De la Iglesia y Guerricaechevaría soñaban con pasar una noche en el centro comercial, una idea que en todos se nos ha despertado desde que Charles Chaplin patinase y se divirtiese en la noche de "Tiempos modernos" (1936). Precisamente Willy Toledo, desde que comete el crimen, se desenvuelve en una serie de caras y gestos propios de los antiguos cómicos, desde movimientos aireados a lo Woody Allen hasta la torpeza de Chaplin, sin olvidarnos de las persecuciones de Harold Lloyd en las que colaboran Javier Gutiérrez y Fernando Tejero como perfectos pelotas (que no pelotaris) de un jefe en apuros.


"Perfect Crime" (Ralph Ince, 1937) introdujo por primera vez en cine la teoría de dar un golpe perfecto, cuya definición nos la daría John Hurt en "Los crímenes de Oxford" (Álex de la Iglesia, 2008) con la mítica frase: "el único crimen perfecto no es aquel que queda sin resolver, sino el que se resuelve con falso culpable", analizándole descubrimos por tanto que "Crimen ferpecto" es en realidad la envoltura cómica de un desarrollo más cercano al "Crimen perfecto" (Alfred Hitchcock, 1954), venido de la obra de teatro homónima de Frederick Knott estrenada en 1952, y de la que Woody Allen daría su visión personal en "Match Point" (2005). Y lo cierto es que esa fantástica idea que desarrolla John Hurt es también el análisis de dos obras del maestro del suspense: "Falso culpable" (1956) y "Con la muerte en los talones" (1959). Aunque partiendo de este mundo lleno de clasicismo y misterio, "Crimen ferpecto" no es suspense, obviamente es comedia y plantea la confusión entre suspense y tensión, que Mónica Cervera controla desde su posición privilegiada. Los personajes extraños, salidos de los suburbios con aires de grandeza no suelen ser esenciales en la filmografía del cineasta vasco, más habituales de los Hermanos Coen, o el paisano Bajo Ulloa, los dos guionistas de "Crimen ferpecto" crean con la familia de Mónica un mundo extraños, cruel, y agobiante que resulta cómico al espectador, Arri y Biafra nos introducen en ese particular mundo con un lujo de detalles y cuidados que llegan hasta una pared verde y aplastante. Resulta ser su primer encuentro con Gracia Olayo, actriz incisiva, que sin duda repetirá como madre, suegra o vecina en en parte del cine del bilbaíno.


En parte dividió a la crítica, era un juego, un divertimento lleno de las obsesiones particulares del director, que enriquecen el film. La televisión juega un papel de ridiculización extrema, vemos a José Sacris (el guardia civil de "Muertos de Risa") completamente avergonzado por la clase de mujer que se le ha echado encima, la creación de un programa de bodas por sorpresa es otro gran acierto muy cercano a realidad y que permite alcanzar el adorado clímax salvaje de Álex de la Iglesia entre fuego, gritos y desastre. Kira Miró es el papel más abandonado, la despechada inicial que desaparece con el tiempo en el film y no se rescata por nada, Luis Varela rescata su mejor teatro para interpretar el papel de un muerto vivo, que no viviente, que cuenta con su propia muerte al estilo "El expreso de medianoche" (Alan Parker, 1978). Los payasos terminan dominando el mundo con la Moda Payaso, ¿quién se imaginaría este disparatado final para una obra que tiene una clara conexión con la de Hitchcock? Este "juego cómico" se repite en los cortometrajes que entrega para el festival Notodofilmfest en diferentes años, o el divertido falso documental sobre la estancia de Franco en China que realiza para el programa de Buenafuente, este homenaje a Álex de la Iglesia continuará con estos pequeños trabajos...

viernes, 9 de octubre de 2015

"800 balas" (2002)

Para llegar a "800 balas" existe una serie de procesos cambiantes desde "La comunidad", empezando por el productor, papel esencial en este film pues terminará produciéndolo el propio Álex de la Iglesia. Andrés Vicente Gómez siempre se ha caracterizado por las grandes películas que hacía con un presupuesto medianamente razonable, sin embargo cuando se le presentaba una producción de grandes dimensiones surgiría algún problema que retrasaría o incluso anularía el proyecto, así sucedió con la cuarta entrega de la familia Leguineche de Berlanga, pese a que el guión de Azcona y Jorge (Berlanga) había obtenido muy buena puntuación en el Comité Asesor, nunca llegamos a verla, y algo similar le ocurrió al director bilbaíno con uno de sus proyectos más ambiciosos: "La Trampa de Fu-Manchú", en la que se había acordado un reparto con Antonio Banderas, Robert De Niro y Dustin Hoffman, un film concebido con un enorme presupuesto que se reducir a la mitad haciendo imposible su rodaje. Álex de la Iglesia lleva dos años sin rodar y quiere trabajar, así pues decide hacer una obra muy personal, "800 balas" nace de la idea de hacer un homenaje a todos esos dobles, pequeños artistas, que triunfaron en los westerns de los 50' y 60' tras grandes rostros como el de Clint Eastwood. Ray Pololo, técnico de cine, comenzó como especialista, probablemente fue la inspiración del vizcaíno y Guerricaechevarría para elaborar un guión lleno de guiños al western, a esos vaqueros ídolos entre Lucky Luck y Johnny Guitar, y al trabajo de artista, grandes actores perdidos en teatros ambulantes como Fernando Fernán Gómez en "El viaje a ninguna parte" (1986), a quien hay una referencia directa.


Juako Escaso realizó en 2013 un documental ("Mañana podría estar muerto") en el que se recoge a muchos de los dobles, que como el personaje de Sancho Gracia en "800 balas" aún viven de sus recuerdos en la época dorada de Almería, de cómo disfrutaron con las revueltas y Charlton Heston en "55 días en Pekín" (Nicholas Ray, 1963) o de ver tomar el sol a Deborah Kerr durante el rodaje de "Quo Vadis?" (Mervyn LeRoy, 1951), sin duda son historia del cine, quizás no la directa, pero sí muestran una luz entre bambalinas que hoy resulta atractiva, y así lo vio el cineasta vasco. La película tiene como de costumbre un amplísimo reparto que vive en un poblado abandonado, son los verdaderos protagonistas de una cinta del oeste, viven como tal y se comportan como tal, lo descubrimos bajo la asombrada mirada de un joven Luis Castro que experimenta feliz en la búsqueda de un padre que es humo, encontrando un abuelo que es un vaquero en el siglo XXI. Una enorme propuesta, durante los primeros cinco minutos de película creemos encontrarnos en un western, ni Sergio Leone consiguió rodar una persecución de diligencia tan cercana y real, después descubrirían el género como nadie los Hermanos Coen en "Valor de Ley" (2010) y por supuesto Quentin Tarantino con "Django Desencadenado" (2012). Resulta atractivo recordar el cine del oeste, no la época original como pretendían las primeras películas, sino la convivencia de los actores en un ambiente polvoriento y sucio, en un saloon.


Por supuesto (más bien pre-supuesto) fue un derroche atroz, hablando de la producción, el director podía hacer lo que quería al encargarse de la producción y finalmente superaron el presupuesto con creces, teniendo como resultado una película abusiva, enorme, llena de decorados fantásticos y gloriosa en los Efectos Especiales, que una vez más se harían con el Goya. El mundo de Carlos (Luis Castro) se divide en dos, una modernidad derrochadora con Carmen Maura y Eusebio Poncela en la que pervive cierto clasicismo en su abuela (Terele Pávez), Carlos vive para el oeste como su padre y su abuelo, rodeado de la innovación no duda en viajar al viejo oeste con un mínimo conocimiento del mismo, en ese sentido se encuentra cierto aire de cómic o novela gráfica de aventuras. El salvaje oeste le llamaban algunos, es el escenario perfecto para liberarse moderadamente, recuperando el concepto del dolor, los personajes sienten dolor, si se están quemando vivos gritan como cochinillos aunque finalmente caigan a un abrevadero, y si reciben un balazo se deshacen en dolor, normalmente añadiendo la característica comicidad negra del director. La sobreactuación que acompaña a Sancho Gracia es también parte de la sombra que teatraliza el cine de Álex, sin embargo en la película comienzan a sobre ponerse situaciones de exceso que revuelven en cierta manera la mente atenta del espectador, que aunque su atención decaiga en algunas escenas, no puede dejar de mirar. En su siguiente película el morbo, y la tensión de un crimen que entra dentro del absurdo, estarán también presentes...

jueves, 8 de octubre de 2015

"La comunidad" (2000)

Lo cierto es que resulta muy complicado enfrentarse a las grandes películas de nuestro cine, debemos estudiarlas y disfrutarlas sin deshacernos en halagos, y es difícil. "La comunidad" es un nivel más para Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría,  a la hora de escribir el guión tienen una idea clara, una obsesión, el desarrollo de la acción en un sólo escenario, en principio en un piso, de momento algo inviable, hasta que se transformó en un edificio creando con él a sus vecinos, cada uno tiene su propia historia, cada uno soporta sus sufrimiento y los comparte con la comunidad, y Emilio Gutiérrez Caba se encarga de hacérnoslo saber en un diálogo delicioso, con la intensidad de cualquier escena Hitchcock, la comicidad satírica de Buñuel, y rodeado del más puro Álex de la Iglesia en la violencia que contiene esa lucha casera y sucia entre Gutiérrez Caba y Carmen Maura, la gran protagonista de esta obra coral llena de recobecos que siempre huirán del concepto principal que obtiene el espectador. Se nos muestra una imagen manchada, un edificio ruinoso donde sobrevive un piso, sin su dueño, bajo el enorme secreto que guarda la agrupación de vecinos. El desarrollo del film resulta apetecible y rico en detalles, lo que invita a visualizar la cinta varias veces, no importa conocer el final para disfrutar de momentos puramente cinematográficos, desde la rotura de uñas de Carmen Maura en su escapada, a la flor que forma Terele Pávez con su sangre, y recordando gags únicos como el momento en el que los enfermeros bajan el cuerpo por la escalera, tras varios intentos de girar deciden elevarlo y logran su misión, que como cualquier científico al hallar su resultado se celebra con una divertida interjección: "¡equilicuá!", aunque sin duda me quedo con la cara de Eduardo Gómez tras el bofetón de Terele, eso es la búsqueda de la veracidad, el sentimiento de dolor que muchas veces se pierde, y la frase: "los hombres no tenéis más que mierda en la cabeza..."




Para desarrollar el guión existen claras influencias del cine de aventuras, el mapa de "La isla del tesoro" (Victor Fleming, 1934) con el particular camuflaje de Don Limpio (vuelta a la televisión) y desarrollo de la aventura de piratas marca sin duda pautas a seguir, se ve homenajeada por el papel de Enrique Villén, uno de los fetiches del director, cuando canta la mítica "Ron, ron, ron, la botella de ron". También existe un enorme componente freak (que se mantendrá en trabajos futuros), hasta el punto de que el recorrido de los rostros de cada vecino recuerde a "La parada de los monstruos" (Tod Browning, 1932). La planificación de las escenas nos sumerge en un aire de teatro, en ocasiones falta esa cuarta pared de la que presume el cine, y por supuesto la elección de los actores es puramente teatral: Sancho Gracia, María Asquerino, Marta Fernández-Muro, Paca Gabaldón, Kiti Mánver y Manuel Tejada, junto a los ya citados, nos sumergen en un mundo completamente oculto, al margen del resto, que vive por y para su causa, una serie de personajes rocambolescos que brillan en sus imperfecciones. Si algo nos demuestra "La comunidad" es el enorme cuidado que tiene el director bilbaíno con sus actores, ellos son la cara de la historia, son su cara, la que todos vamos a ver, y desde luego la imagen en cine es esencial, Kiko de la Rica vuelve a estar sensacional por cierto. Ese cuidado nos lleva a una serie de cameos en los que encontramos a Antonio de la Torre, Ramón Barea, Luis Tosar o Mariví Bilbao, esos rostros conocidos, ese acercamiento del espectador es esencial para el director y Manuel Tafallé es el máximo ejemplo de ello en su cine. (En la imagen una genial Carmen Maura en su papel de detective noir con gabardina y linterna).


"Delirio urbano" declaraban algunas críticas, sin embargo si hablamos de delirio debemos considerar que está completamente controlado, Alfred Hitchcock desempeña el mismo papel como director en "Psicosis" (1960), la casa particular de Bates es una escenificación del interior de su cabeza, la cabeza de un psicópata consumido por el amor maternal, poco a poco el papel de Carmen Maura vive la misma transformación, en el momento que deja de pensar en el dinero y lucha por su vida. "¡Di que eres como yo... dilo!", grita una aterradora Terele Pávez cuando nos encontramos con el clímax final, en la altura, donde Bates conserva su coartada, para que finalmente el personaje que debe caer, cae, a la parte inferior donde Bates descubre su secreto. No piensen ustedes que a la hora de desarrollar el guión se piensan en la referencias, Hitchcock tampoco lo hizo, es la pura racionalidad, y la obsesión del cineasta vasco por situar el clímax en las alturas, lo que permite esta organización mental, este delirio planificado. Sin duda el ejemplo más claro es "Star Wars" y la mano tendida de Darth Vader a Luke, Eduardo Antuña es el embajador jedi en España, aun vestido de sith. Carmen Maura y Emilio Gutiérrez Caba obtuvieron dos Goyas por sus interpretaciones, un tercero redondeó la noche con los Mejores Efectos Especiales, la Concha de San Sebastián confirmó la enorme actuación de Maura, y desde de aquí aclaramos que tal vez sea el film más completo del vizcaíno, aunque como él pensamos que lo mejor está por venir. Su próxima película estará cargada de homenajes a los grandes actores de todos los tiempos, un particular western...